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Dentro de la corriente economicista, existen dos tipos de historiadores:

  1. Los historiadores huevo, que defienden que fue el dinero el que eliminó el interés y que fue el interés el que mermó y acabó con la estructura del mal en el mundo.
  2. Los historiadores gallina, que defienden que fue la eliminación del interés lo que causó la abolición del dinero, y que como consecuencia de ello, el mal poco a poco se fue apocando, acomplejando en la especie humana, hasta el punto de que en el año veinte después de la revolución no hubo ningún asesinato en un Súper Mundo Feliz.

Y al igual que en el siglo XX, se hacían en los pueblos ferias medievales o se intercambiaban bienes mediante el trueque, a finales del siglo XXII, sobretodo por la época de la vendimia, el dinero se instalaba a modo de recuerdo, en las ferias del vino de los pueblos, a modo de juego más que de otra cosa, pero sin al parecer, ninguna nostalgia, ya que terminado el evento, los papeles solían quemarse en una enorme pira, para celebrar el final de la producción del vino en condiciones de esclavitud, como se hacía antes.

Y lo mismo ocurría con la comisión de delitos ya completamente superados por la humanidad, entre ellos, la violación sexual a las mujeres. Una acción horrenda, inimaginable y completamente inconcebible en los nuevos hombres de Un Súper Mundo Feliz. Y tanto es así que se instaló la broma del “pero no me va a violar’, y tuvo su tiempo de vida, y se tradujo a todas las lenguas vernáculas, y con esas estuvo la civilización de Un Súper Mundo Feliz un año entero, hasta que los memes cayeron en el olvido, porque era todo tan rápido, que ya nada perduraba, y menos, como decimos, el mal entre los nuevos “mumbres“.

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