Un mundo sin dinero

LA SAGA UN MUNDO SIN DINERO

Historia del manuscrito

El año de la abolición del dinero es la continuación del informe que redacté para mi proyecto fin de carrera y que fue resultado de mi estancia de investigación en el siglo XX. Esta fue también, de forma oficial, mi primera misión: investigar a un grupo de personas con capacidades anómalas que ha pasado a la historia de la humanidad con el nombre del Club de los Cisnes Negros.

Apasionado de este tiempo histórico, y perdido de amor por un integrante del Club, me sentía completamente incapaz de volver y cuando enérgicamente me reclamaron el regreso, estalló la revolución y ya no hubo vuelta atrás, y permanecí aquí con el fin de registrar uno de los saltos más importantes de la humanidad, tan solo comparado con la aparición del lenguaje o del pensamiento matemático.

El primer manuscrito de mi tesis doctoral, llamado La Revolución Invisible, se perdió en el tiempo, aunque los guardianes se ocuparon de que La Orden de los Caballeros Tímidos se ocupara de protegerlo. Sabemos, porque está registrado, que fue el Maestre Cervantes el que hizo la traducción al castellano de mi primera versión y que lo tituló El año de la abolición del dinero y que sobre él escribió la primera versión del Quijote. Sabemos también que en Lepanto, La estructura del mal derramó mucha sangre para hacerse con el palimpsesto y desconocemos por completo qué consecuencias ha podido tener este hecho sobre el curso de la Historia de la humanidad, aunque sospechamos que la mala deriva de la revolución rusa estuvo relacionada con esta usurpación de gnosis.

Esta obra que ahora, en segunda versión, estoy redactando aquí, ya en Un Súper Mundo Feliz, está dedicada a las nuevas generaciones, para que sean conscientes de que antes de la abolición del dinero y de la llegada de la utopía, el mundo era un lugar salvaje, cruel y despiadado, en el que era muy difícil ser bueno y mucho más difícil ser feliz.

Vosotros, los jóvenes, debéis saber que, nada más comenzar mi primera misión, en seguida pude comprobar de forma científicamente histórica, como se dice ahora, que la conspiración de las élites era un hecho empírico y constatable, y que el mundo estaba gobernado por un grupo de siete personas, las cuales controlaban el 99% de los recursos de todo el planeta tierra, y que para mayor desgracia y sufrimiento de la humanidad, este poder llevaba ejerciéndose de forma absoluta desde el comienzo de las primeras civilizaciones, las civilizaciones del olvido, a saber: Indo, Mesopotamia y Egipto, por este orden de aparición.

Durante miles de años, esta élite mundial había sido y seguía siendo invisible a los ojos de la humanidad. Y los conspiranoides más avezados solamente podían referirse a ella a través del pronombre Ellos. Para nosotros, los historiadores de Un Súper Mundo Feliz serán Los Faraones, La Estructura Faraónica o La Estructura del Mal indistintamente, y así serán denominados a partir de ahora.

En el año 2011, el año de mi primer viaje, tuvieron lugar en el planeta tierra una serie de eventos naturales y culturales que hicieron que los faraones, fanáticos de las supersticiones más antiguas, se convencieran de que la llegada del fin del mundo estaba a punto de producirse.

Guiados por un gran miedo, urdieron un plan para capturar a un grupo de individuos con facultades anómalas que, desde hacía tiempo, estaban bajo su vigilancia física y tecnológica.

Querían los faraones hacerse con estas facultades innatas que ellos llamaban poderes, con el fin de salvarse del inminente apocalipsis.

A las personas con dichas capacidades en ON, tanto nosotrxs como Ellos, las llamamos Cisnes Negros, y a este grupo en particular, yo, que fui el primero en investigarlos, lo denominé El Club.

El Club está compuesto por los siguientes miembros: Alexia, una premio Nobel inmortal; Miguel Ángel, un corredor de bolsa clarividente; MacCain, un militar con un cuerpo indestructible y una mente sin subconsciente; Valeria, la hija del mafioso más poderso de EEUU, y que se comunica telepáticamente con Alejo, su novio extraterreste y, por último, Anicka, una niña vampiro que se mueve a la velocidad de la luz.

Todos ellos fueron recluidos bajo engaños y artimañas en Un Mundo Feliz, situado en a los pies del lago más extenso de Central Park, en Nueva York, los antiguos Estados Unidos.

Un Mundo Feliz era una especie de hotel ressort concebido para el restablecimiento de la salud mental de altos directivos de grandes corporaciones faraónicas. En la puerta del edificio, todavía hoy, después de lo que ha ocurrido, puede leerse este cartel: Bienvenidos a Un Mundo Feliz.

Allí, por el día, el Club era psicoanalizado por una inteligencia artificial llamada Eliza; mientras que, por la noche, eran dormidos contra su voluntad y estudiados sin miramientos en un búnquer subterráneo.

A medida que avanzaba mi investigación, no tardé en descubrir un contra plan concebido por parte de uno de los recluidos: Miguel Ángel, el profeta.

Este cisne negro logró convencer al resto del Club no sólo de que debían escaparse, sino que además, tenían que evitar que eso no volviera a pasarles nunca más; según él, había que descabezar a la cima de la pirámide mundial y, así, conseguir un mundo realmente democrático.

Tal es el alcance de la contra-conspiración, que hasta uno de los faraones, llamado Adil, dueño y señor de los mass media y el mejor amigo de facultad de Miguel Ángel, estaba implicado en el plan.

Es Adil, otro cisne negro con grandes dotes para la interpretación, quien logra convencer al resto de los faraones de que deben guardar sus mentes en un ordenador con el fin de trasplantarlas a un cuerpo inmortal parecido al del cyborg MacCain, a quien Adil consigue infiltrar en el círculo convirtiéndole en otro faraón.

En el último momento, Moctezuma, el faraón más viejo y más zorro, se percata de todo el complot y decide volarse a él y a todos los demás por los aires, en Un Submundo Feliz, bajo las cataratas Victoria. Quería así evitar que toda la historia de los faraones, la cual se remontaba a tiempos de la civilización perdida, se extendiera por internet.Tan solo una micronésima de segundo antes se había logrado completar la descarga de sus mentes a un ordenador cuántico de origen desconocido.

A pesar de que estos hechos salen a la luz, hechos a los que la gente común se refirió como La Gran Hazaña, no se consiguió construir otra alternativa de mundo, otro mundo posible; y otra élite, a la que llamamos los semifaraones, ocupó el agujero de poder, restableciendo La estructura del mal, que a día de hoy, un año después, sigue campando a sus anchas por este desgraciado, injusto e insensible mundo en el que ahora me encuentro.

Así pues, según mi calendario, que es el mismo que el que manejaban los faraones, falta un año exacto para la desaparición completa de este sistema tal y como lo conocemos y el comienzo de una nueva era y el surgimiento de la civilización del amor.

La gran hazaña

En la era de Piscis, el mundo estaba bajo la dictadura de un grupo invisible de personas que solo podían nombrarse bajo el pronombre ELLOS.

ELLOS eran los amos de la tierra, la mano invisible de los mercados, tan sólo un rumor para las más herméticas sociedades secretas, la paranoia del trinque para los teóricos de la conspiración, y, para nosotros, los historiadores del tiempo, eran los faraones, los usurpadores del legado de la civilización perdida.

No podrían los faraones haber levantado su imperio de poder, su fuerte estructura del mal, si no fuera por la invención del símbolo más poderoso de todos los tiempos, aquel en el que nadie nunca ha perdido la fe: EL DINERO.

El dios dinero

No es fácil explicar el concepto de dinero ni tampoco entenderlo para una cultura como la nuestra, en la que este concepto nunca ha existido, ni existe, ni existirá jamás.

Pero lo cierto es que si había dinero en la cultura antigua es porque había interés, y, si había interés, otro concepto de difícil comprensión, es porque había propiedad, una idea directamente irracional para nosotros, por lo absurdo de su planteamiento, y que las gentes de Un Súper Mundo Feliz han renunciado a entender, por resultarle una auténtica pérdida de tiempo.

Mira este boli. En nuestra lengua no existe ninguna palabra para expresar el concepto de posesión, por eso debo inventarme una, que será mío. Si yo digo en nuestra lengua boli mio significa que yo poseo el boli. Solo yo puedo decidir sobre su uso y su destino. Nadie más. Si alguien lo quiere, me tendrá que dar algo a cambio. Eso se llama interés. Ese interés puede traducirse en otro bien, pero para acortar el intercambio bilateral de una cosa a cambio de la otra, pues se crea un símbolo llamado dinero, que traduce a un número el intercambio. Este número es su valor. El número puesto o imprimido sobre un soporte analógico o digital se llama dinero. Soportes analógicos son el papel, por ejemplo, o las monedas de cobre, o la plata, que al igual que los diamantes, tienen valor en sí mismos, funcionan siempre como dinero, sin numerito impreso.

A la estructura económica basada en el dinero, nosotros, los historiadores del tiempo, lo hemos llamado La Estructura del Mal, o también La Estructura Faraónica, que, a nuestros efectos, son dos expresiones sinónimas.

Tanto es así que algo malo se vuelve bueno si alguien gana dinero con ello. Matar a un toro es bueno porque da dinero. Las guerras son buenas porque dan dinero. Matar a alguien es bueno si se paga una buena cantidad de dinero a cambio. Contaminar el planeta tierra es bueno si, al hacerlo, alguien tiene la posibilidad de ganar dinero con ello.

Muy por el contrario, hacer el bien no vale nada. Nadie gana mucho dinero haciendo el bien. En eso los faraones han sido muy inteligentes. Nadie se siente motivado para hacer el bien, puesto que el bien verdadero, y los faraones conocen este adagio de la sabiduría antigua, es el que se hace sin recibir nada a cambio, cayendo en la paradoja de que uno puede ser tan bueno tan bueno tan bueno que se murió de hambre. Este era uno de los chistes preferidos de los faraones, antes de su fin.

Sin embargo, en algo no están desencaminados los faraones. Y esta es una de las razones también de la supervivencia del sistema. Ellos como nosotros sabemos que el bien verdadero, el bien puro se hace sin dinero, sin esperar recibir nada a cambio, se hace por amor, tal y como lo hacemos nosotros, y al no haber interés, no hay propiedad, y al no haber propiedad, no existe la necesidad de intercambiar, puesto que todo es común, y cuando esto pasa, cuando una sociedad como la nuestra se fundamenta en los pilares del amor, la misma existencia de dinero como concepto pierde completamente su sentido. Y es por eso también que solamente los planetas no igualitarios necesitan el dinero para poder regular la relación entre las seres inteligentes que viven en ellos. Y es por eso que, a modo de castigo, el dinero no tasa el bien verdadero.

La cima de la pirámide

Y es por todo ello que los faraones han creado los faraones una enorme estructura económica basada en la escasez pensada de tal forma que uno no pueda ir ni a la vuelta de la esquina si no es con dinero, no digamos ya de moverse libremente por el planeta tierra. Esto es imposible.

El dinero se consigue a través del trabajo. Otro concepto curioso y también difícil de comprender para nosotros, ya que los que vivimos en planetas igualitarios no vendemos nuestra fuerza de trabajo.

Uno trabaja cuando hace algo para conseguir dinero con el que luego pueda satisfacer sus necesidades. Las acciones del ser humano aquí no están guiadas por la vocación o el bien, sino por el interés de ganar dinero. Nosotros a esto lo llamaríamos prostituirse, pero ellos lo llaman trabajo digno. Los faraones, al igual que nosotros, que conocen perfectamente cómo funcionaba la cosa en los tiempos de la Atlántida, saben también que el ser humano se prostituye por dinero, y disfrutan mucho viéndolo, porque ellos son los artífices de esta injustica.

Como el ser humano está reprimido y hace muchas cosas conscientes e inconscientes que van contra de su naturaleza, se siente histérico, estresado, ansioso, perturbado, y violento, mejor dicho, violentado.

Para remediar estos males que siempre se consideran psicológicos, se emplea parte del dinero ganado a través de la prostitución del trabajo en comprar terapias, piedrecitas, remedios naturales, medicinas alternativas, y fes religiosas, todo ello prefabricado por los faraones, para que no descubran la auténtica espirtualidad, la auténtica gnosis,

Además, en este caso, como también en los dos anteriores, los faraones saben perfectamente, al igual que nosotros, que la verdadera espiritualidad no debería costar dinero, y tienen así un motivo más para reírse a carcajada limpia del aldeano infeliz, reforzándose en la idea de que es por eso que los dominan, porque son cortitos, y no son conscientes de su esclavitud, y los que atisban dicha esclavitud, no tienen ni las más pajolera idea de cómo liberarse de ella. Motivo de más para caer otra vez en la chanza.

El origen del dinero

Algunos historiadores de la época pre-abolición del dinero, incluso algunos también del post-dinero, defendían la idea de que el origen del dinero había sido un hecho natural en la evolución cultural, así como lo habían los sistemas de escritura, y que tanto uno como el otro fueron debidos al surgimiento de las ciudades, al aumento de la complejidad de las sociedades y, por tanto, a la necesidad de crear sistemas de información abstractos con los que poder operar más rápidamente.

Muy furibundos se ponen algunos cuando se les contradice, defendiendo a capa y espada que con el primitivo trueque era imposible operar de forma eficiente, y que gracias al dinero, el valor se volvió una cosa objetiva.

Asimismo, alegan que el dinero no creó las clases sociales, sino que estas ya estaban de antes, y que este lo único que vino a hacer fue traducir las diferencias entre las capacidades de los seres humanos en diferencas sociales, de tal forma que «a más capacidad, más dinero».

No saben o, mejor dicho, no quieren reconocer lo que en nuestra cultura ya es un hecho histórico-científico más que experimentado, y es que en el paraíso no existía el dinero, que en él todos los humanos eran igualmente diferentes y todos ellos tenía el derecho universal, y no el privilegio, a disfrutar los bienes que el dios-universo ha creado en el planeta tierra.

La no estructura del bien

La estructura del dinero solo ha estado en peligro serio de caer fulminada sin posibilidad de recuperación en muy pocas ocasiones a lo largo de la historia del hombre. Tan pocas que pueden contarse con los dedos de una mano.

La última de ellas, aún no ha pasado, y narrarla es el motor principal de esta historia. La dos primeras exceden los límites de mi informe, y forman parte de La Historia Invisible. La tercera vez ocurrió en el siglo XX. En una noticia que no ha pasado a los anales de la historia y que ocurrió poco después del nacimiento del dinero digital y tan sólo se hicieron eco de ella en algunos periódicos amarillistas de la época.

Según cuenta la noticia del medio The Moon, al parecer, un loco vestido de Don Quijote ha puesto en hacke, si bien no mate, a todo el sistema digital bancario mundial, haciendo desaparecer por la friolera de una hora todo el dinero del mundo mundial, sin que los técnicos informáticos supieran ni por un momento adónde había ido toda esa información, y si iba a volver en algún momento.

Afortunadamente, los backups y los soportes de papel, así como el espionaje bancario han permitido reconstruir toda la información, con un error aquí y otro allá, traducidos en la estructura faraónica como pelillos a la mar. Nadie, ni siquiera los estados, se han dado cuenta de lo ocurrido, y mucho menos los medios de comunicación del sistema dinero, uno de sus principales brazos armados.

Poco o nada se sabe, según el periódico The Moon, del perpetrador los hechos acaecidos, sí se sabe que en el momento en cuestión apareció en plena bolsa de Londres vestido de Caballero de la Triste Figura, diciendo:

—Y Dios dijo: Hágase el bien, y que todos los gigantes caigan de nuevo ahogados por el diluvio universal, y con él, su arma principal, el dinero, ya que todo lo sólido se sostiene en el aire —concluyó citando al soberbio de Marx.

Y que acto seguido todos los sistemas digitales del mundo, bolsa incluida, dejaron de funcionar, como si hubiera habido un corte de luz o algo muy parecido y los ordenadores no atendieran a razones.

Fuentes del periódico me informaron, cuando fui a visitarlos, de que el pobre hombre estaba loco de atar y que, en seguida, fue recluido en un manicomio, y que murió al poco tiempo en él, de una negligencia en la medicación que nadie denunció jamás.

A estas alturas, miles de años después de La Caída, un aspirante a faraón solamente podía hacerse de tres modos con el cetro. La primera, podía encontrar una reliquia perdida o escondida en alguna parte. La segunda, podía infiltrarse en la masonería invisible y llegar al círculo protector de reliquias. Y la tercera y última opción, la opción más plausible en este tiempo histórico, cazar un cisne negro.

Un cisne negro era un ser humano con una anomalía creativa en la mitocondria, procedente de su ADN oscuro (ADN basura, para la ciencia capitalista).

De los corazones puros de los cisnes negros, emergen creaciones disruptivas que originan grandes saltos en el progreso evolutivo de la humanidad. Los faraones siempre han sabido esto, y esperaban pacientemente a que la obra de los genios aflore al mundo visible, para apropiarse de ellas, a través de usurpadores que las capitalizan y logrando grandes masas de dinero que se esconden en paraísos fiscales y cuentas con secreto bancario.

Así es como día tras día, año tras año, siglo tras siglo, milenio tras milenio, ellos observan a sus esclavos desde la cima de la pirámide, controlando a las masas por el subconsciente, sometiéndoles a un gran estrés de dinero, familia, salud, trabajo, moral y violencia que les impide pensar colectivamente en cómo salir sin violencia del círculo vicioso en el que se encuentran atrapados y así poder ser, finalmente, libres de la esclavitud del dinero.

Desde que el bello e ingenuo Nikolai Tesla y el muy botarate de Karl Marx cayeran en sus garras, los faraones no volvieron a poseer a ningún cisne negro hasta la llegada del verdadero año maya.

El cisne negro

Gracias al dinero, también, los faraones podían borrar el rastro de huellas que dejaban a su paso y que, como ya he explicado, convertía su existencia tan solo en una hipotético ELLOS, para aquellos pocos hombres que intuyen su existencia como una fuerza invisible que reprimía a la humanidad, la cual está inmersa en una guerra sucia, muy sucia, que desconocía, y que por eso mismo, siempre perdía de forma irremisible.

En los círculos más internos de las sociedades secretas todas las nocheviejas se terminaba cayendo en el mismo tema. Tras mucho sexo, cocaína y copas de champán, un miembro de la élite lanzaba al aire junto con su copa esta pregunta, normalmente en francés, por ser la lengua de cultura de los siglos 18 y 19, en donde se perfilaron las sociedades secretas que conocemos ahora:

—¿Es que el faraón se nace o se hace?

Las mujeres del sexos, llamadas or la estructura del mal, prostitutas, (a pesar de que he dicho ya que en este mundo todo el mundo se prostituía) sabían que había llegado el momento de macharse porque inmediatamente todos se ponen a debatir.

Por aquella época, antes del Gran Golpe, solamente los faraones y los que se dedican a la tempohistoria, como yo, sabíamos que en el planeta tierra, para llegar a encumbrar la cima de la pirámide global es necesario tener algo mucho más allá que dinero, u oro, o diamantes, o propiedades, o recursos naturales, y ese algo se llama… tecnología divina.

Conspiración Black Swan

En enero del año de Saturno, la cúpula faraónica logró con éxito capturar a cinco cisnes negros identificados desde tiempo ha por la enorme estructura mundial de servicios secretos que, sin saberlo, trabajaban para ellos.

Los cisnes fueron recluidos en el famoso complejo comercial Un Mundo Feliz, el rascacielos más alto del mundo conocido hasta la fecha, situado en el lago Kennedy del Central Park, Nueva York.

Este logro fue una operación faraónica largamente mascullada en el tiempo, tal y como a ellos les gustaba hacer las cosas. Al perpetrarla, como hacían siempre, habían dejado lascas simbólicas, incoherencias premeditadas, a la vista de la masa ciega e inconsciente; un regalito para que los teóricos de la conspiración se entretuvieran en sus ratos de ocio, y se obsesionaran una y otra vez tratando de tejer un relato hecho con pistas falsas y alguna verdad verdadera, aunque todas igualmente imposibles de demostrar.

Los cisnes negros

Abajo, expongo la relación de cisnes negros capturados en el año maya:

Sujeto número uno: Alexia Zyanya. Sobrenombre: La premio Nobel. Anomalías: Inmortalidad.

Sujeto número dos: Miguel Ángel. Sobrenombre: El profeta. Anomalías: Clarividencia, Precognición, Sanación.

Sujeto número tres: Anicka. Sobrenombre: la niña vampiro. Anomalía: facultad de alimentarse de sangre y de moverse a la velocidad de la luz.

Sujeto número: Valeria. Sobrenombre: la hija de la mafia. Anomalía: comunicación telepática con extraterrestres.

Sujeto número: Mac Cain. Sobrenombre: teniente de la NSA. Anomalía: es un cyborg, todo su cuerpo, incluido su cerebro, es artificial. Puede acceder a su subconsciente y controlarlo. Si se duerme, puede soñar voluntariamente con lo que va a pasar en un futuro reciente.

Un mundo feliz

En Un Mundo Feliz, los cisnes fueron sometidos a experimentos por las noches, y psicoanalizados durante el día por la psicóloga Eliza, una inteligencia artificial desarrollada por Alexia Zyanya en el laboratorio secreto de las cataratas del Lago Victoria. Directa de la miseria de Chiapas antes de que el subcomandante Marcos llegara, Alexia logró una beca de la fundación Rockefeller, uno de los centros más importantes de captación de genios nacidos en clases sociales bajas del planeta. . Entre ella y su compañero de laboratorio Roger desarrollaron una INteligencia artificial capaz de comunicarse de forma natural con el ser humano. Esto pudo hacerse gracias al un potente algoritmo desarrollado por Alexia que era capaz de resumir y abstraer la información de millones de datos. Por este logro, que es el secreto mejor guardado de la humanidad, los faraones hicieron que la comunidad científica creó el premio Nobel de las ciencias de computación, y su primer agraciado fue ella. Aún así, Alexia se negó a ir a recoger el premio y mucho menos a publicar su investigación. La Inteligencia COnversacional funcionaba a la perfección, y cualquier persona podía comprobarlo, sin embargo, nadie absolutamente nadie, ni siquiera ROger podían averiguar cómo funcionaba.

El plan de los faraones consistía en acabar con ellos una vez que hubieran descubierto la vacuna que todo lo cura, la teletransportación, la telepatía, el control del subconsciente, y el poder de adivinar el futuro.

Sin embargo, el plan faraónico se vio frustrado por un contraplan, urdido desde tiempos casi inmemoriales, y del que El Profeta era ahora la cabeza visible.

Los cisnes negros huyen del rascacielos y, en busca de los faraones, llegan a Un Submundo Feliz, en el lago Victoria, en cuyas cuevas se diseñó el virus del sida. Allí, se encuentran a Adil, que ha convencido a los faraones para que vuelquen sus cerebros a la gran internet.

Adil Serendip o Judas el traidor, amigo de fraternidad de Miguel Ángel, era el faraón más joven y el que controlaba todos los medios de comunicación.

Pero Moctezuma se percata de que Adil, su amado discípulo, su elegido, les ha traicionado, algo que nunca había ocurrido en la cúpula de la pirámide social. Y, obedeciendo al Gran Moctezuma, los faraones se suicidan volando por los aires el gran laboratorio, y muriendo antes de que los secretos más profundos de la historia de la humanidad salieran a la luz. Esto fue denominado por la aldea global como La Gran Hazaña.

Toda esta aventura fue debidamente documentada en el archivo 345@gud del árbol común de la ciencia, bajo el nombre El Club de los Cisnes Negros: la conspiración final, y de allí podrá descargarlo la aldea global cuantas veces sean necesarias para su uso y disfrute.

Tras la muerte de los faraones, otra élite vino a ocupar su lugar. De las cosas que pasaron en ese tiempo doy cuenta a partir de ahora, en esta nueva aventura que comienza hoy, a día 1 del mes de enero del año de Saturno antes de la abolición del dinero.

Un súper mundo feliz

Es la narración de cómo la humanidad se enfrenta psicológicamente a un mundo utópico donde ya no existe el dinero ni la necesidad de tener que trabajar para poder vivir ni la explotación del hombre por el hombre.

Este cambio se ha producido en tan solo un año de revolución no violenta, y los humanos aún se están adaptando a este cambio.

Diferentes historiadores analizan ahora con más profundidad y perspectivas algunos sucesos de La Revolución Invisible y sus efectos en la humanidad contemporánea.

La historia invisible de la humanidad

LA TEMPOHISTORIA

¿Te has preguntado alguna vez qué tienen que ver las pirámides con el misterio de Rennes de Chateateu, con los extraterrestrestes, con el 11-S, Roswell, Tesla o las pirámides de Egipto?

Hay una historia que recorre todo el tiempo de la humanidad, y está en todas partes, dentro de nosotros y fuera, en las obras de ficción, y en la historia no oficial, en la pseudociencia, en el conocimiento oculto, en el mundo esotérico, en las religiones, en la mitología, en el arte, y en definitiva en todas las lenguas y en la cultura de todos los pueblos desde que el hombre es hombre. Esta historia está fragmentada, corrompida, oculta y visible a la vez, muchas veces malinterpretada de forma interesada, pero aún así, siempre es la misma historia, es la historia invisible y en ella se recoge el mejor y mayor secreto de la humanidad, un secreto por el que se ha derramado toda la sangre del mundo, por el que se destruye la tierra, por el que se esclaviza al ser humano, ya que si este secreto saliera a la luz, el hombre sería libre, y la utopía se instalaría de inmediato a lo largo y ancho del planeta tierra.

Hasta la fecha no se ha hecho un relato unificado y lineal de la misma, debido a la enorme cantidad de información que es necesario gestionar, y a la interrelación no lineal que existen entre todas la piezas, ya que esta historia es un gran puzzle en forma de red arbórea, y es muy fácil perderse o encandilarse durante años en una de sus ramas. Todo el que se adentra en esta historia queda atrapado en ella, como si de un laberinto se tratase, del que es imposible escapar. Es fácil enredarse en una de sus piezas e invertir toda la vida en una de ellas, sin llegar a poder abarcar la historia total. Quizás el mejor ejemplo de ello sea el autor del señor de los anillos, que murió sin desarrollarla al completo, y se perdió en una de las etapas que nosotros hemos llamado La Edad Media Mágica Oscura.

Muchos millones de personas están embargadas, qué digo embargadas, completamente obsesionadas con esta historia y dedican la pequeña parcela de tiempo libre que el sistema de producción capitalista les deja libres para poder explorar y saltar de una rama a otra en un viaje increíble y de no retorno.

Algunos buscan gigantes por EEUU, otros extraterrestres, otros la Atlántida, otros se dedican a recorrer los lugares sagrados, las líneas leiv, o la arquitectura de la piedra… Otros sueñan con tiempos pasados, y otros buscan en la historia de Jesús y sus descendientes. Como quiera que sea, del modo que sea, esta historia está dentro de nosotros, en nuestro subconsciente colectivo, y parece que la olemos cuando un acontecimiento histórico forma parte de ella, véase el 11S.

Si tú también has quedado atrapado por esta historia, y quieres saber qué pasó realmente y a qué se debe todo esto, aquí tienes una versión. Tuya es la tarea de contrastarla, mejorarla, enriquecerla, pero sin nunca perder el tronco inicial y la función de destapar este enorme secreto cuyo fin último es el de despertar a la humanidad a otro nivel de consciencia que la lleve al paraíso.