El Arca (4)

Sigiloso y cauto, entro en su despacho, y en seguida me doy cuenta de que está vacío. Sorprendido por el fallo temporal, me meto en la cabeza de Eliza, que se queda un poco tonta, mirando a las musarañas, mientras busco en su agenda. —Ah, vale. Corro hacia el palacio de Linares, la fundación Alquimia, … Leer más

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