A Shambala, se entra llamando a la puerta.
Me dijo el maya una y mil veces.
El arqueómetro me indicaba que estaba allí.
Después de tantas calamidades había llegado.
Me constaba que Melquisedec me estaba esperando.
Es mi último viaje.
El fin del camino.
El fin de la aventura.
Todo terminaría y por fin sabríamos la verdad pero…
¿Dónde estaba la puerta?