ROSA: QUI AMAT, NON LABORAT

Me he cogido unas vacaciones. Pensaba que después del éxito del Kalifornia’s Dreaming nada me iba a producir tanta felicidad como comprobar que ahora tenía el dinero suficiente como para hacer lo que me diera la gana. Pero, Dulcinea ha cambiado mis umbrales de felicidad. No nos despegamos un segundo, salvo cuando estoy en el el juicio. De verdad, qué coñazo. En serio. Estoy en arresto domiciliario y no puedo salir del Kalifornia’s, mi hogar. Y aquí me la paso, follando todo el día. Me tiene que pasar esto justo en el momento en que mejor me lo estoy pasando. Qué contrariedad. Esta mañana casi llego tarde. Mi abogado me quería matar. Llego al juicio después de haber dormido solo dos horas y súper volado de maría. El juez me estaba mirando todo el tiempo con una cara de odio impresionante. Mi abogado me ha dicho que soy un irresponsable y que el traje me olía a marihuana. Y yo le he dicho que no era por ese delito por el que se me estaba juzgando. En fin. En resumidas cuentas, que soy feliz. Esta es la mejor etapa de todas las relaciones. Ríes, follas, comes, fumas marihuana y hablas sin parar. Una acción detrás de otra pero sin orden ni concierto. Es muy divertido. Me lo paso muy bien con ella. Y el sexo, ni te cuento. Cada vez que follamos nos vamos de viaje. Como en Los puentes de Madison pero en el Kalifornia’s Dreaming, que como ya hemos dicho, es donde siempre estamos.

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