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Hoy se cumple exactamente un año desde que se iniciara el intenso debate que ha vivido el país a través del recién estrenado software de democracia electrónica sobre si se le debe retirar la renta básica a los pederastas que hayan cometido el delito de abusar y asesinar algún niño.
Durante este tiempo, los miles de opiniones que se han dado sobre este tema se han ido clasificando automáticamente hasta agruparse en argumentos a favor del NO y argumentos a favor del SÍ.
Los partidarios del NO arguyen que, lógicamente, no se puede obligar a las víctimas a aportar ni recursos económicos ni de ninguna naturaleza procedentes de su trabajo para mantener a estos seres humanos que están, sin duda, en un grado inferior de la escala de desarrollo cívico del ser humano.
Los partidarios del SÍ arguyen que, lógicamente, la justicia habla más de la humanidad del que la imparte que de la brutalidad del que cometen el crimen, y que retirándole a los pederastas el derecho innato y natural del hombre a nacer ya con la subsistencia o supervivencia material solucionada estamos atentando contra un derecho fundamental del hombre, cayendo por tanto en la inconstitucional, al ir en contra del artículo 4 de La constitución universal, y lo que es aún más grave si cabe, descendiendo de nuevo en la escala de la ‘superioridad moral’ de la sociedad, poniéndonos a la altura del malo, castigándolo y tratándole de forma inhumana.
Un sector de los partidarios del Sí continúan el argumento diciendo que los humanos no pueden tener menos derechos fundamentales que los animales, y que en este caso, donde los animales también tienen la subsistencia garantizada, estarían en mejor condición que un sector de la especie humana.
Los animalistas se les han echado encima como era de esperar. Los más radicales están a favor de que se le conceda el estatus persona también a determinados animales, y que se le desprovea de él a los pederastas violadores y asesinos de niños. Y que, en efecto, hay animales que son moralmente más superiores que algunos humanos, y que no deberíamos llevarnos las manos a la cabeza, puesto que todos somos animales.
Como quiera que sea, fuera o fuese, el debate ha llegado a su fin y la sociedad española tendrá hasta el día de mañana para votar de forma electrónica SÍ o No.
Huelga decir que el país está en ascuas y que mañana haremos un especial 24 horas para contaros todos los resultados de esta votación en nuestra mesa de análisis. Hasta mañana y Alea jacta est.