TEXTO DESCARTADO
Y cuando ya no podíamos más, desesperados como un drogadicto que lleva más de 72 horas sin un chute de heroína, todo volvió a funcionar con normalidad, como si no hubiera pasado nada.
¿Cómo es posible? Nadie lo sabe. Pero así fue.
Y, de nuevo, todo el mundo volvió al trabajo y a su alocada vida de antes.
Pero todo había sido un espejismo, porque…