Negro: El alegato final

—Tiene la palabra el abogado de la defensa.

—Debemos admitir que respetamos la manera de pensar de todo el mundo, así son las libertades en EEUU. Miren a este hombre. Es difícil de clasificar. Por un lado es investigador, por otro, empresario de la industria del sexo. Este hombre crea 2000 puestos de trabajos al año y genera riqueza para nuestro país. Este hombre es una buena persona. Pero las buenas personas no están exentas de las cosas malas que acaecen en la vida. Por eso me gustaría que centráramos el discurso en la existencia de duda razonable. Y para sustentar este razonamiento, lo que hay que hacer, tal como dicta el curso que habéis tenido que ver antes de ser tribunal, son los hechos. Y no existe en la escena del crimen otro hecho salvo que la propia escena del crimen. El hecho de que mi cliente conociera a sus víctimas es pura coincidencia si nos vamos a las pruebas. Señoras y caballeros, mi cliente es un hombre honesto que no trabaja por dinero sino por placer, y que además hace que la gente que no tiene nada tenga oportunidades en este país, y pueda cumplir su sueño. Él es el mayor ejemplo de que el sueño americano no es un mito, sino una realidad. Un sicópata no tiene esa suerte de empatía. Un sicópata se mueve por el beneficio propio, y explota al otro para su provecho, esta es la definición de sicopatía de este manual de sicología que sostengo entre las manos escrito en la universidad de Berkeley, uno de las universidades más prestigiosas de nuestro país. Seamos honestos con nosotros mismos, ¿ha quedado algo realmente claro en este juicio? No. No se puede llevar a un hombre a la muerte sin pruebas, tal y como dicen en la película que ustedes han visto. Muchas gracias, señoras y caballeros por vuestra atención.

Tiene la palabra el fiscal del distrito.

—Señoras y señores, mi compañero ha hecho unas puntualizaciones basándose en la idea de que este hombre es una buena persona. La segunda cosa que ha dicho a continuación es que nos fijemos en los hechos. Efectivamente, estoy de acuerdo con él. No nos centremos en si es buena persona o no, porque eso, señoras y caballeros, no lo podremos llegar a saber nunca; la bondad o maldad de las personas no siempre se ve, y uno nunca podrá conocer a alguien lo suficiente como para imaginárselo cometiendo asesinato. Con esto quiero decir que debemos concentrarnos en los hechos. ¿Y cuáles son los hechos? Cuatro personas muertas, señores, cuatro personas salvajemente asesinadas, reconocidamente odiadas por el acusado y aparecidas en local de este último. Otro hecho que ha mencionado el abogado de la defensa es la prueba científica. Recordar que el profesor Holtz ha afirmado que el acusado sabía todo lo que había pasado. Su subconsciente conoce al detalle cómo se cometieron los crímenes, ¿no les parece a ustedes, señoras y señores, que los hechos hablan por sí solos?

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