Náuseas en el taxi

Pero ¿qué coño acaba de pasar ahí dentro? Primero, creo que me ha dado un flechazo. Segundo, esa piba es la del infierno de Dante que vino el otro día al Kalifornia’s, y tercero, qué puta mierda de información me han dado estos cabrones. Esta de friki tiene lo que yo de monje de clausura. No entiendo nada. Odio cuando me llega al cerebro información contradictoria. Me pongo como autista, con estereotipias que no paran hasta que no consigo dar con una explicación coherente. Pero si esta piba es una maruja con nivel. Chicle en la boca, minifalda de algodón verde fosforito con líneas blancas de chándal de gimnasia a los lados, camisa hecha un nudo por encima del ombligo, zapatos rojos de tacón de aguja y pendientes de aro en las orejas. Creo que me estoy mareando. Necesito ir al Ábrete Sésamo a la de ya.

—Taxi. Al Kalifornia’s Dreaming, por favor.

—Qué, a echar una canita al aire, ¿no?

—¿Desde cuándo es de su incumbencia saber el objetivo del destino de un cliente?

—No, no, perdone, no he querido ofenderle. Pero si yo también voy, pero no se lo diga a mi mujer, ¿eh?

—¿Por qué? ¿Ella no va con usted?

—Sí, hombre, y que no me entere yo.

—Perdone, le importaría si vamos en silencio, es que tengo que pensar.

—Sí, sí, piense usted todo lo que quiera. Si yo me pongo la radio y fuera.

—Gracias, muy amable.

Odio el machismo. No puedo con él. Creo que es una de las injusticias que más odio me despiertan. Qué acabo de escuchar. ¿Putita, guarrita, perrita? ¿Cachetaditas en la cara? Pero qué pena me dan las mujeres. Son tan machistas que solo se calientan con la dominación masculina. Que si daddy, que si papito, que si su puta madre. Estoy harto. Qué desengaño. ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora para poder tirármela? Una cosa es desempeñar el rol de macho Alfa y otra cosa tener que llamarla puta en la cama. Es que no me pone nada ser chulo. Me parece una completa falta de buen gusto. ¿Qué tiene que ver eso con la pasión, con el amor? ¿Ahora tengo que jugar al papi y al mami, a ponerla a cuatro patas y a darle azotes en el culo como si fuera una yegua? Qué asco. Creo que voy a devolver.

—Por favor, pare, tengo ganas de devolver.

—Joder, otro borracho, por qué me tocarán a mí todos los putos borrachos en mi taxi. Ayer me devolvió uno, ¿y hoy otro? Y luego, ¿quién lo limpia? ¿Lo limpia usted?

—Pare, por favor.

—Oiga, que estoy en medio de la autopista.

Está bien, playa, playa, ven a mí, por favor, playa, estoy en la playa del Palmar, está a punto de amanecer, una brisa suave me acaricia todo el cuerpo, huele a mar, a verano, y oigo de fondo el sonido de las olas, me siento tranquilo, …

—Está bien, continúe. Ya me siento mejor. No se preocupe.

—Qué suerte la mía.

—Perdone, tengo que hacer una llamada.

—Aló, ¿Tron12?

—…

—¿Qué tal tío?

—…

—Jajajajaja. Se sale. Sí, sí. No, no, no. Es que esa variable es polimórfica y se hereda.

—…

—Bueno, bueno, eso ya son palabras mayores. Pero en cualquier caso, qué te iba a decir. ¿Qué fuentes de información consultaste, en qué bases de datos te metiste para saber lo de la piba esta sobre la que te pregunté el otro día?

—…

—Ya. Bueno, es un poco raro. Hoy la he conocido, inexplicablemente, y no tiene nada que ver con lo que me has dicho. ¿Estás seguro?

—…

—Ok. Gracias. Hablamos por la red cuando llegue a casa. Ciao.

—…

—Dime.

—…

—Sí, tío, soy lo peor, estoy enamorado. Soy un romántico, no lo puedo evitar. Viva el amor.

Deja un comentario

error: Este contenido está protegido, no puedes copiarlo ni publicarlo en otro sitio web.