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Estoy en Galicia, acompañando a Alejo y a Valeria, que han venido a realizar, junto con sus amigos, una experiencia antropológica; muchos de ellos recopilan datos sobre el modo de vida que se sigue en las aldeas, y les piden a las señoras que van a lavar a la fuente de la plaza que les enseñen a cocinar comida tradicional y a hacer jabón natural.

Sentado en medio de una vereda, enciendo la radio y me entero de que en Europa las empresas de sanidad están haciendo el agosto especulando con el precio de las vacunas, que sube o baja en función del número de infectados y del poder adquisitivo de los países.

En Europa también, la mayoría de los europeos no tenía contratado en su póliza un seguro para esta enfermedad, y acuden a las sucursales del banco de Adil a pedir créditos para poder costearlas.

Cambio de emisora, esta vez, a una francesa, y me entero de los últimos avances:

—La Organización Mundial de la Salud ha declarado hoy que el virus no se encuentra en los pepinillos sino en el papel de las hamburguesas, un papel que es ampliamente utilizado en el sector alimentario.

Pongo más atención a este tema, completamente sorprendido por la deriva de los acontecimientos, y subo la radio para enterarme mejor de las explicaciones de la periodista:

—Según las investigaciones que han salido a la luz, la partida de papel contaminado está infectada con una sustancia llamada DDT y ha sido producida por una empresa del sudeste asiático. Al mediodía, esta empresa de papel ha informado en rueda de prensa a los medios de comunicación oficiales de que la pasta de celulosa que ellos usan proviene de la India. Preguntada la industria india al respecto, esta ha acusado directamente a los pobladores de la región. Dicen que ellos han boicoteado la mercancía en represalia a las fuertes inundaciones sufridas este año a causa de las talas. Preguntados, pues, los lugareños al respecto, estos han reconocido haber usado DDT, pero no con la intención de boicotear a nadie, sino para prevenir los riegos de la malaria causada por la inundación. El DDT acaba de ser prohibido por las autoridades indias de inmediato. Por su parte, las empresas sanitarias alemanas han aprovechado esta dispersión de responsabilidades para reafirmarse en su inocencia, y, no indemnizar a sus usuarios, a pesar de las pérdidas de votos y de las denuncias contra la empresa.

Cojo el móvil y me conecto a la plataforma de Populus, donde un hombre vestido y maquillado como una mujer para que no se le reconozca está diciendo esto:

—En el mundo occidental los infectados están siendo dados de alta sin pena ni gloria. Cierto es que ha habido muertes, pero pocas y ninguna causada por la contaminación del papel, aunque en los registros de ingresos hospitalarios ponga que ha sido por eso. Debido a estos últimos datos, hace tan solo unos minutos, la OMS ha retirado el calificativo de pandemia en Europa y EEUU. A pesar de ello, el gobierno de la India insiste en que en su territorio los casos siguen proliferando y ya se cuentan por miles.

Voy saltando de populus en populus, para hacerme un croquis de la situación con la suma de todos estos testimonios:

—Las autoridades internacionales han decidido denominar a la desconocida afección con otro nombre, síndrome de deficiencia cerebral, más conocido popularmente como el cuelgue de la hamburguesa por sus efectos alucinatorios previos a la muerte del sujeto.

—La culpa de todo la tienen las grandes producciones de trigo transgénico que se consume en estas zonas. Las empresas que elaboran estos productos han reconocido oficialmente que los genes del trigo se han alterado con tropanos del genoma de la belladonna, planta altamente venenosa, y que lo han hecho con el fin de aumentar la resistencia del trigo a las contigencias del tiempo y demás bichos indeseables. Los científicos de estos laboratorios han añadido que la belladonna no reviste peligro alguno, y, como prueba de ello, han argumentado que las muertes están afectando a poblaciones campesinas orientales cuyo alimento base es el arroz y no el trigo.

Un poco cabreado e impotente por la imposibilidad de llegar a la verdad, me pongo a livukear como un poseso, manifestándome en contra de toda esta manipulación informativa que nos mantiene asustados e incapaces de saber cómo debemos actuar.

Me resulta reconfortante comprobar que en el Livuk hay mucha gente indignada como yo escribiendo en torno al tópico Homo Toxicus.

@pachulí: hay más de cincuenta mil sustancias químicas en el ambiente, incluso en nuestros hogares, y muchas de ellas han sido usadas en función de su utilidad, sin medir las consecuencias sobre el ambiente o la vida del ser humano, y poco a poco los efectos secundarios del uso de estas sustancias irán saliendo a la luz de forma incontrolada, puesto que muy poca gente se dedica a evaluar los daños.

@injuria: ToxicusExtraterrestris, el espacio exterior está lleno de vida y muchas de estas bacterias y virus llegan a la tierra en forma de meteoritos o lluvia, esto es incontrolable.

Del espacio exterior también viene la teoría de Alejo, que muy al contrario de lo que pasaba con las dos anteriores, no ha recibido muy buena acogida en la democracia electrónica, por lo que, al no ser votada, en estos momentos no goza de ninguna representatividad.

Aún así, él insiste en que la madre del cordero se sitúa en la ricina, un nuevo descubrimiento en el terreno de los pesticidas, en especial para cultivos de tipo transgénico de cereales: arroz, trigo, maíz, etc.

Aquí presento algunos registros de sus participaciones en el blog Somos lo que comemos, de la red social del Livuk de comida sana bajo el nombre de @SoyMaño:

…Ya en su día la comunidad científica alertó al gigante de la industria química alemana VASFLEMO (que iba a producirla) de que dicha sustancia, la ricina, a largo plazo afectaba al sistema nervioso del ser humano.

A partir de ahí, el juego económico en la lucha de intereses estuvo servido. La primera empresa en tomar la iniciativa al respecto fue la farmacéutica DROCHA. Consciente de que en el futuro iba a haber casos de contagio, se dispuso rápidamente a desarrollar un genérico que paliara los efectos de la ricina. Este medicamento, fue llamado, con velada ironía, el QPQ, quid pro quo, ahora veremos por qué.

La farmaceútica era consciente de que no podía vender el producto hasta que la enfermedad no diera la cara, puesto que si lo hacían antes, ello causaría la inmediata prohibición del pesticida, arruinando la inversión realizada en producir el contragenérico. Por tanto, lo primero que había que hacer era crear la enfermedad, para luego, poder distribuir el antídoto. Un plan bien sencillo y cientos de veces implementado a lo largo de la guerra química contra el ser humano con fines económicos.

Los altos directivos de la empresa DROCHA decidieron que Alemania era un territorio propicio para el experimento. Así pues, boicoteó con el virus H+2 una partida de carne de vacuno destinada a una conocida cadena de comida rápida. La pandemia había comenzado. Tras esperar el tiempo recomendable, filtraron a los medios de comunicación que dicho virus se encontraba en los pepinillos. La empresa se defendió como pudo, afirmando que sus pepinillos eran saludables, así como los funcionarios de sanidad del estado alemán, que ahora eran conscientes de que si bien los pepinillos estaban bien no ocurría lo mismo con la carne, con la que habían cometido un grave error en la inspección técnica.

Por su parte, VASFLEMO, el creador y productor en China del pesticida, aprovechó la ocasión para tirar balones fuera y atacar al DDT, su competidor en la India. Esto lo hizo con el beneplácito de las farmaceúticas, que habían visto cómo sus ganancias en la India habían mermado sobradamente debido a que el DDT se usaba como paliativo contra la malaria. (Sabido es que el DDT se prohíbe justo cuando se liberaliza la patente, aunque tan veraz como esto es que el DDT mataba mosquitos, sí, y también pájaros). Evidentemente, tras la prohibición, la India comenzó la utilización masiva de ricina vendida por su vecina China…

De vuelta de mi paseo por el paisaje natural gallego, vuelvo a la casa donde están acogidos Valeria, Alejo y sus amigos. Ya queda poca gente en esta aldea y los viejecitos están encantados de ver sangre nueva.

Veo a Alejo muy empecinado en la democracia electrónica; en estos instantes, está intentando ganar representatividad en el Hacedor usando la aplicación Aristocracy de los Anarco-pijos, para así cualificar y dar autoridad a sus hipótesis, pero el algoritmo le contesta que su fuente de autoritas, COSMORED, no es una fuente bibliográfica reconocida y autorizada por el programa. Yo, personalmente, tampoco la conozco, y si buscas en las dos internet, la visible y la invisible, tampoco está.

Dándose por vencido, Alejo comienza a tratar de explicarle su teoría, sin citar fuentes, claro, a Valeria y sus amigos, pero en seguida su novia le interrumpe:

—La gente se muere, Alejo, ¿y tú nos vienes con la muerte de Kennedy y demás conspiraciones?

—Está orden del día, tiburones se despedazan, no organizados. Kennedy organizado. Radicales libres siempre controlados faraones porque último cabo hasta preveían sin errar; semifaraones controlan-no fenómenos-los emergentes propios complejas sociedades delas.

Valeria, con visibles tintes de frustación intenta traducirle a sus amigos, que están flipándolo mucho con el español de Alejo:

—Déjame a mí, Alejo, yo me expreso mejor… Esto no estaba planeado, antes los planes de los faraones eran de una ejecución perfecta, ahora, estos no hacen más que chapuzas.

Valeria abandona la traducción del mensaje de Alejo y sigue, a su modo, por su cuenta:

—¡Lo que estos hijoputas no tuvieron en cuenta, Rafa, es que Fukushima sigue planeando por ahí! ¡Joder, que llueve radioactividad, que esta viene en las gotas de agua, y que estas gotas caen sobre todos los campos de China! ¡Mira, trae tu tablet, este tío es premio nobel! Mira lo que dice este señor sobre los efectos de la radiación en los cereales que han sido modificados con genes de belladonna.

—Sí, pero ahí pone que no son letales, que nuestro sistema nervioso está provisto de medios para…

—Ya, pero mira ahora los efectos del genérico contra la ricina, ¿te parece suficiente la opinión de este doctor de reconocido prestigio?

—¡Joder, Valeria, aquí dice que el QPQ nos quita la protección ante los cultivos con radiactividad!

—¿Y qué ocurre si para colmo te han inoculado el H+2? Lee.

—Muerte segura. Tras procesos alucinatorios… muerte… segura.

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