Hay una historia que recorre toda la historia y que es la verdadera Historia, la única Historia, la historia que todo el mundo cita, reproduce, imita, pero cuyo verdadero origen real se desconoce. Casi todas las desgracias que le han acaecido al hombre desde la gran catástrofe han sucedido por tratar de levantar el velo de esta historia, por usurparla y adueñarse de ella, y por poseer para sí, y solo para sí, los pocos secretos que las elites han podido robar, secretos corruptos como la carne del hombre mortal y que sobreviven sin sentido de boca en boca, de ritual en ritual, de manuscrito en manuscrito.
Por esta historia, los humanos se obsesionan hasta enloquecer, sueñan con ella, y se sienten atraídos inconscientemente hacia la conspiración, porque esta historia encierra un enorme secreto que está prohibido saber y que solo unos pocos controlan.
La verdadera función de las pirámides, el accidente de Roswell, el hundimiento del Titanic, la estatua de la libertad, Gobekli Tepe, la cueva de los tallos, el desierto de Atakama, Shambala, Agartha y la isla de Avalón, el arca de Nóe y la vara de Aron, la piedra del destino, Zeus, la guerra de Troya, la mesa de Salomón, Tunguska, el elixir de la juventud y el árbol de la vida y de la ciencia, el manuscrito Voynich, el mapa de Piri Reis, el paraíso de Adán y Eva, el misterio de Rennes de Château, la verdadera misión de Jesús de Nazaret, la Atlántida, el fin de los templarios, Mahoma, el 11-S, la masonería, la revolución rusa, la guerra civil española… la primera y segunda guerra mundial…
¿Qué tienen en común todos estos eventos? ¿Y por qué te los presentan como si no fueran parte de una misma cosa, como si no estuvieran todos intrínsecamente ligados? Hay gente que se pasa estudiando toda su vida una sola pieza del puzzle, pero su árbol plantado con esfuerzo y devoción no le permite ver el bosque.
Un bosque frondoso de cuyas ramas cuelgan los grandes misterios que no son más que pistas de la historia oculta de la humanidad, la historia que le ha sido negada al hombre común a lo largo del tiempo, para que no descubra el papel que juega él, ni el verdadero sentido ni de su vida, ni de la especie humana, para que no conozca de dónde venimos, y, por lo tanto, se encuentre ciego, sordo y mudo a la hora de visualizar su destino.
Esta es la Historia Invisible. Y si quieres quién habita realmente dentro de ti no te importará nadar en sus aguas para descubrirla y conocerla.