Epstein y las mierdas de Chomsky

No, no es un bulo de la ultraderecha para desprestigiar a uno de los intelectuales de izquierdas más citados, no. Es verdad verdadera, verdad de la buena, y no solo existe constancia documental sino que él lo ha reconocido. Sí, Noam Chomsky no solo estaba dentro de la red social de Epstein, sino que además recibió dinero de él. Y no cualquier cantidad, sino 279 mil dólares. Un piso en Madrid de clase media.

Débiles han sido las explicaciones que ha dado. Hijo de un matemático, Chomsky arguye haber abandonado sus finanzas durante la larga enfermedad de su mujer, y dice haberse guiado por la solución propuesta por Epstein, el cual, según sus propias palabras, le aconsejó operar desde sus cuentas.

Podría pensarse, por la cosa que tiene la ceguera admiradora del fan, que fueron los elevados gastos de salud de la larga enfermedad de la mujer lo que le puso en una situación financiera tan comprometida. Si así fuera, llama la atención soberanamente lo mal cuidados que están los intelectuales de Estados Unidos, o mejor aún, su mayor activo intelectual.

Llama la atención que Noam Chomsky no buscara asilo en Europa donde la sanidad es pública, habida cuenta de que cualquier universidad mataría por tenerle en su elenco de prestigiosos profesores.

Poderosamente también llama la atención que una empresa como el MIT no tenga seguros médicos para su plantilla laboral.

Es una hipótesis que difícilmente se sostiene. Y que nos lleva a pensar en otras más válidas.

Siguiendo esta línea de pensamiento, sabemos que existió una reunión entre el ex presidente de Israel, Epstein y el susodicho.

Sabemos también que en redes sociales se está divulgando la opinión de que Epstein era un agente de inteligencia israelí, que tenía como objetivo, usar ‘la pederastia’ como arma política contra los EEUU.

Realmente, sorprende cómo el país que más dinero invierte en presupuesto militar se deje colar un agente de inteligencia de estas características entre el famoseo de los EEUU.

Eso pasa quizás por estar más pendiente de controlar a la masa a través del espionaje masivo, o de intentar infiltrarse en el activismo más ramplero y sin recorrido, que en las altas esferas, que es donde se corta el bacalao.

Y sí, desde la izquierda, no se comprende como un portento intelectual que lleva estudiando la manipulación de los medios de comunicación cuando nadie lo hacía, se deje camelar por un sociópata cuyo único mérito es utilizar medios oscuros para mover el dinero de aquellos ricos que no tienen tiempo ni capacidad intelectual para ocuparse de gestionar su riqueza.

No se comprende, insistimos, que una persona que se lo ha leído todo, y que dice ser anarquista, y que supuestamente conoce los entresijos y modos de actuar de los sistemas capitalistas, se deje engatusar, no sepa detectar y es más, se monte en el avión privado de un señor que había sido condenado por abuso sexual.

Pizarra en blanco, lo ha llamado Chomsky. Claro que sí, guapi. Lo siento, pero no cuela.

Claramente, aquí hay algo más de lo que se cuenta, y es una pena que toda una carrera de oposición a un sistema injusto para los más débiles, estén en el país que estén, se vea completamente anulada por las necesidades materiales, por el ego intelectual de un ser humano del que se esperaba una moral superior.

Una vez más se demuestra que la izquierda no es superior moralmente, tal y como predica, o al menos, no lo son sus representantes más representativos, y perdón por la redundancia, pero es inevitable.

Y esto demuestra una vez más cómo funcionan las elites, cómo y qué fácil y, por lo tanto, qué cerrada es esa capa social, que parece que está separada por disciplinas de conocimiento, o visiones del mundo diferentes, o estilos de vida distintos, incluso por votar a gente contraria, pero que en el fondo, forman parte del mismo tejido, y sí, paradójicamente, Noam Chomsky estaba a menos grados de separación de Epstein que de toda la masa social pobre que dice defender y a las pruebas me remito.

Este mundo es asqueroso y no tiene remedio, ya que ya no queda gente buena que sirva de referente.

Se podría alegar que es eso precisamente, lo que el sistema quiere que pensemos. Pero lo que hemos aprendido hoy es ese principio de la estructura del mal que dice que, en este mundo, nadie se hace rico ni famoso sin el permiso de la estructura faraónica, y esto es así, y no tiene vuelta de hoja.

Ya puestos a ser mal pensados, podemos llegar a plantearnos que Chomsky es falsa izquierda para persuadir a los descontentos del sistema de que hay libertad de pensamiento, y que lo que ha pensado este hombre es lo máximo que se puede llegar a pensar, lo máximo que se puede llegar a imaginar, lo máximo que se puede llegar a protestar, a exigir, a revolucionarse.

Así pues, ¿qué nos queda? Pues lo único que nos queda no es otra cosa que esos actos cotidianos invisibles, micro acciones de gente sin ninguna notoriedad que poco a poco, y gota a gota, modifican la ola de forma casi inconsciente, y se irán de este mundo sin ningún reconocimiento, pero morirán con el alma en paz, y esta trascenderá a otro plano espiritual; plano en el que el señor Hawking no creía, y ahora sabemos por qué.

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