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EL GENIO DE ALEXIA

A ninguno ha dejado indiferente las palabras del faraón Stalin. Ya nadie duda de su lealtad al sistema R.

Aunque alguno se refiere a él en la red por el mote de viejoverde, en general, todo el mundo le tiene mucho cariño, y está en el top ten de las personas más amadas del planeta.

En el segundo lugar del ránking de la culpa del asunto neonazi está Alexia.

A la doctora Zyanya se le reprocha de forma iracunda que no haya dado ya con la traducción a otros lenguajes de la fórmula del amor, ahora que sabemos que, en el lenguaje computacional, la fórmula del amor es equivalente a su algoritmo de pattern matching.

De un tiempo a esta parte, Alexia hace transparente el curso de sus investigaciones, y todo aquel que le interese puede cotillear cualquier aspecto de su vida cotidiana.

Hablando de ránkings, liderando la primera posición de las personas más vagas del planeta, continúa indemne la doctora, y a mucha distancia de sus más ardientes competidores.

Cierto que hay que reconocer que este cargo de honor ha sido ganado a pulso, minuto a minuto, día a día, por quien, con la cabeza muy alta, lo ostenta.

Tanto si nos conectamos a su tercer ojo, como si miramos su vida desde la cámara de la cucaracha, siempre nos encontraremos a la doctora Alexia haciendo lo que viene siendo nada.

Se levanta Alexia en torno a las siete de la tarde. Toma un zumo de naranja y nada en una gran piscina durante una hora. Luego, camina y se tumba, camina y se tumba en diferentes lugares y sillones de la casa. Entre estas dos acciones, fuma largos y finos cigarrillos de tabaco sano con una ínfima parte de un nuevo tipo de marihuana producido en Bolivia, y cuyo nombre ahora no me viene a la cabeza.

—Qué manera de tocarse los cojones.

—Ovarios, dirás.

—Esto es no dar ni palo al agua, y los demás es tontería.

Piensa la aldea global que Alexia no produce absolutamente nada, y otra vez vuelve a surgir la polémica en torno a si deben revisar el consenso del artículo sobre renta abundante. Defienden algunos que los vagos deberían tener derecho a una renta básica, pero no a la abundancia radical, porque se pierde el concepto de reciprocidad en el que debe estar asentado una sociedad.

Sale Adil al acecho, al que le cabrea muchísimo que Alexia le quite el puesto, en defensa de la necesidad de una sociedad de vagos, citando las cifras de Emerge, que dicen una y otra vez que en el mundo R hay sobreproducción. Adil ataca a Alexia de forma furibunda:

—La humanidad está muy equivocada, rotundamente equivocada, y, a diferencia de nosotros, Alexia miente como una bellaca, porque ella trabaja las veinticuatro horas del día, los 365 días del año… incluso cuando duerme, la muy mentirosa está trabajando.

Muchos apoyan a Adil, dicen que el vago no hace absolutamente nada, ni siquiera pensar, y que #Alexia piensa, por tanto, trabaja.

Dice la refinada red de vagos, especializada en el arte de no hacer nada, que Alexia no debería estar en el ránking, y que la gente no sabe lo enormemente trabajoso y el valor que tiene ser un vago puro.

Sin embargo, por mucho tiempo que le dediquen a esta cuestión, por muchas campañas que hagan, la masa R no pasa por el aro, e interpreta que Adil está defendiendo a su amiga, clientelismo adilano, y que los vagos defienden a su líder, bajo una burda y miserable estrategia política, que según el hacedor de las masas, no sirve de nada, salvo para reforzar la creencia de que Alexia es una vagadeltrinquey que tiene mucha, pero mucha, pero mucha culpa de que los nazis gocen de la tecnología invisible. Algo de lo que en realidad, en mi opinión, debería ser Adil el responsable, y que nadie ha mencionado, tal es la ceguera del amor hacia este gran hombre.

A tanto ha llegado el escarnio de Alexia por pasar todo el día sin hacer nada, que esta se ha puesto a ocupar gran parte del día replicando una a una a todas las injurias vertidas contra ella.

Alexia se mete en el fanganoso terreno de discutir con el sub Hacedor R aficionado a echarle la culpa, y anda últimamente muy alterada por ello, puesto que las broncas son monumentales, y ella se altera más que ninguno.

—Alexia, eres más vaga que la chaqueta de un guarda, jodía. La fórmula del amor es para ya, los nazis tienen las bombas nucleares, ¿te espabilas o te espabilo?

—Hazla tú. Hacedla vosotros. Todo el mundo critica mi vida, si os parece tan bonita, ¿por qué no hacéis vosotros lo mismo?

—Porque nosotros tenemos un sistema que consolidar, unos hijos que alimentar, un futuro que construir. Tú nunca has parido a tus hijos, no puedes comprender lo que se siente.

Alexia se pone a despotricar contra el mundo. Les llama simples e ignorantes, y les amenaza con no dar la solución cuando lo descubra.

Sale Alexia con razonamientos y formas de pensar muy alejadas del ciudadano de hoy, les insulta por ir en coches anacrónicos, les tacha de incultos e ignorantes, les reprocha lo fácil que es manipularlos, engañarlos, y les repite una y otra vez que son pobres, y esto último es lo que a la gente más le cabrea. Porque si algo no consiente el ciudadano R es que nadando en la abundancia, le llamen pobre #enlaputacara.

Una antigua amiga de Alexia ha soltado en la red que ella sabe de buena tinta que lo que más le molesta a Alexia es que la llamen loca, y, los antiAlexia han cogido la moda de dirigirse a ella de esta manera, y de hacer chistes sobre esto, así como de sacar un ránking sobre los locos más locos del mundo, que en seguida todo el mundo ha llenado de contenido, y donde ella, una vez más, es la primera de la lista, la persona más loca del mundo.

Ven los aldeanos que Alexia pasa muchas horas sola, días enteros sin ver ni hablar con nadie, hablando de vez en cuando en alto incoherencias absurdas, palabras y frases sin sentido, y argumenta el aldeano que si sigue así, cada día se volverá más loca de lo que ya está.

Los aficionados a esta última diatriba en la aldea global, que vigilamos a Alexia cada vez que nuestra alarma nos dice que se ha movido o cambiado de lugar, esperábamos con mucha expectación el momento en que Alexia se enterara de lo del ránking de los locos. Le va a hacer de todo menos gracia, dicen la mayoría de los espectadores de su vida por el foro oral.

Sin embargo, para nuestra sorpresa, cuando la premio Nobel se ha enterado de que la ponen de loca para arriba, Alexia ha estallado en una gran carcajada.

—¿Veis como está como una puta cabra? —dice el Hacedor antialexia.

Luego, la premio Nobel se ha puesto a gritar, como una loca, presa de una gran euforia, y, justo ahora, la estamos viendo correr de un lado a otro diciendo gracias, gracias, gracias, sin saber muy bien a quién le agradece qué.

Algunos en la red dicen que se lo dice a dios, y los no creyentes piensan que se lo dice a ellos, a los que discuten con ella, convencidos como están, de que ellos fueron el agente, la razón, del nuevo descubrimiento a Alexia.

Interesados por ese destello de luz que puede haber tenido la científica, muchos contratan a periodistas subjetivos para que vayan buscando esta noticia y le pregunten a la señorita más vaga del mundo si ya ha dilucidado cómo programar las tecnologías del amor.

A la salida, muchos periodistas esperan para transmitir la información, pero Alexia está muda y no dice nada.

—Usted no puede callarse. Si ahora se muriera, se llevaría la fórmula con usted, ¿quién sabe cuánto tiempo más tardará la humanidad traducir la fórmula al lenguaje de la física cuántica?

Ignora Alexia a la población mundial, y no dice ni una palabra. Levanta la cabeza muy digna, orgullosa, claramente enfadada con sus vecinos:

—No me hablo con esta humanidad con tan poca humanidad.

—Perdónanos, Alexia, si te hemos ofendido —dice un periodista ladino, que se muere por una exclusiva.

Alexia continúa andando.

—¿A dónde vas ahora? No te pedimos más, dile a la aldea R, si quiera, dónde vas, qué vas a hacer, para tenernos informados, la información es libre, recuerda, es el primer artículo de la constitución.

Quiero seguir a Alexia, pero ha habido un vuelco en los acontecimientos, y yo, al igual que todos los demás periodistas, nos hemos dispersado, para correr hacia el centro de la nueva noticia, que lleva como livutag #SicópatAlavista, que es la alarma que el Hacedor de la protección dispara cuando se visibilizan nuevos psicópatas en el planeta tierra.

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