El pequeño coche rojo se paró.
Se paró.
Humo en la ciudad. Un géiser de motor.
A un lado se apartó el rugido de los cláxones amainó. Pobre chico, ¿qué le pasará? ¿A dónde uno llegará? Pero de agua trataba, agua que enfriará y renovará. Sin remedio, hay que esperar.
Y el joven pudo, al fin, observar.
Y no solo mirar sentado en un banco a la sombra en verano a disfrutar.
Pobre gente, pensó él.
No pueden parcer por aquí. Han de llegar.
Menos cosas en más tiempo uno soportará, pero el destino igual los va a sesgar.

Cancionero Popular Siglo XXI.

—A ver, niños, ¿qué simboliza el coche rojo en esta canción?

—¿El terrorismo? Puesto que era totalmente improductivo y revertía sobre los más oprimidos.

—No, Xenus, a ver, tú, Eclea.

—La obsesión por los bienes materiales llegó a su eclosión…

—El coche rojo, Eclea, el coche.

—No sé muy bien, guiador, puede que simbolizase el clima, el temor al punto de no retorno del 2050.

—Pero el humo blanco del coche es agua como un géiser … No simboliza los atropellos medioambientales de la época.

—Muy bien, Tomeo, continúa. ¿Qué os he enseñado de la construcción lógica y del sentido común aplicado, mis queridos guiados de cuatro años?

—Creo que más que el clima se refería al tiempo…

—Eso es, Tomeo. En el siglo XXI, los humanos desarrollistas no pasaban por la vida, sino que la vida pasaba por ellos.

Y todos contestan:

—¿De verdad?

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