¿Qué hago yo con tanto dinero?
Compré el Códice Leicester de Da Vinci por una cantidad inmensa de dinero y, con esa acción, pude atraer por fin la atención al círculo más externo de la sociedad secreta en la que llevaba intentando entrar desde que era prácticamente un adolescente.
Un buen día, un pobre mugriento y apestoso se me acercó y me hizo esta pregunta:
—¿Un mundo sin dinero?
Y yo supe en seguida que era uno de ellos.