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Hoy me hallo en la cima de la gran muralla de Izram, el bello y noble estado palestino-israelí. Todavía queda una hora para que ocurra lo que he venido a presenciar aquí.

Izram es, para muchos ciudadanos R, el Primer Paraíso del siglo 22.

Hay, en estos momentos, una competición sana pero a la vez muy seria entre Izram y Europa. Ambas se arogan el título de Nueva Atlántida, de ser paraísos, ante las demás naciones. Ahora, en esta competición por la abundancia y prosperidad ha entrado EEUU, y todos están muy revolucionados, por ver cuánto de rápido va la carrera por alcanzar más rápido los paraísos terrenales.

Paseo con mi ojo de halcón por los cielos de esta moderna ciudad amurallada y compruebo que muy poco queda ya en la memoria social de los antiguos conflictos.

Hace tan solo un año desde que Nexo organizara un enorme atentado en la zona, atentado por el que estaba en la cárcel. En esta acción terrorista, se destruyeron todos los lugares sagrados del estado palestino-israelí, incluido el muro de las lamentaciones y la iglesia de la Roca. Todo el centro histórico del antiguo Israel quedó igual que la zona cero de Nueva York tras el 11S.

Este hecho marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Palestinos e Israelíes se unieron en un mismo pueblo y crearon una nueva cultura en torno a tres pilares sagrados: la bandera de Roerich de la paz, los nuevos lugares sagrados y el agua, de ahí que en el resto del mundo se conozca a los izramitas como los agüitas.

Los dos nuevos lugares sagrados más importantes que se construyeron tras la paz fueron la muralla transparente y el templo de Salomón.

Es la muralla, una muralla emocional con sonido y con imágenes, una especie de valla publicitaria muy dinámica, en la que sale información de todo tipo.

Ahora, en estos momentos, hay un hombre dándole la bienvenida a un grupo de peregrinos venidos de muy lejos para visitar el templo, guiados por las señales virtuales que los agüitas han puesto por todo el desierto:

Ahhhhh, Izram, Izram, —dice el hombre virtual— Si alguien quiere saber lo que es la felicidad, que venga a Izram.

Con mucha suavidad, me acomodo en la cúspide del Gran Templo, el centro geográfico del país. Las vistas son también, desde aquí, espectaculares.

Desde este templo, parten los anillos y nodos concéntricos que estructuran de forma circular toda la tierra de Izram; entre un nodo y otro, hay largos bosques, y entre un anillo y otro se encuentran sus famosos canales de agua, por los que el turista puede pasear en gondolinas como si estuviera en Venecia. Los nodos son pequeñas comunidades, kibucks, interconectadas entre sí por diferentes medios, pero sobre todo por agua y aire.

Se enorgullecen los agüitas de ser el primer pueblo autogestionado, autosuficiente y sin clase política del planeta. Tras los atentados, se decidió perdonar la deuda al nuevo pueblo recién nacido, y este, organizado de forma asamblearia, consensuaron vivir de puertas adentro sin dinero.

Sin embargo, de puertas afuera, los izramitas tuvieron a bien convertirse en grandes especuladores del flujo monetario internacional, comprando y vendiendo en todas las monedas del mundo, sin asumir ninguna como propia.

Se encuentra en estos momentos Izram inmerso en una votación que está siendo muy emocionante para su pueblo, en la que se debaten los pros y los contras de entrar en el sistema R coin virtual.

Camino por uno de los kibuks donde hay más restaurantes de cocina de fusión palestino-israelí y entro en aquel que mejor olor a comida desprende.

En la televisión del restaurante, puedo ver a Adil explicando las bondades del sistema R y convenciendo así a los clientes de que voten a favor de que Izram se haga del sistema R y comience a funcionar con R-Coin.

Son muy reacios los agüitas a introducir esta moneda en su economía local, y, mucho menos a adoptarla para su economía exterior, sobre todo porque aún no han encontrado el método de cómo especular con ella.

Tienen los izramitas fama de ser muy buenos muy buenos murallas adentro y muy desconfiados e incluso relajados en los derechos humanos murallas afuera. Es vox populi que #no se casan con nadie, y mucho menos, con Adil y su banco, al que han lanzado duras críticas en reiteradas ocasiones.

Esta independencia económica de los poderes financieros del mundo global es lo que ha hecho que la Justicia Popular les haya elegido para auditar las cuentas del banco de Adil, que recordemos, continúa con sus cuentas a cero.

Por la tele del restaurante, sin ir más lejos, veo la llegada de una comitiva de palestinos-israelíes al Edificio de Correos de Madrid, la sede central del BienAventurado’s Bank.

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