Hoy es el día del macrojuicio del 17-R. Se juzga a un tercio de la población mundial, distribuida por todo el mundo.

«Qué pereza», dice el Hacedor. «Nos moriremos y aún estaremos juzgando a esta gente que se ha robado toda la información.»

—Ladrones, que la devuelvan y no les pasará nada.

Populus ha creado una inteligencia artificial llamada Némesis, y sostiene que, de esta forma, todos serán juzgados simultáneamente, en función de las pruebas existentes.

Pruebas que, por supuesto, ha generado automáticamente la propia Populus, para quitarse el muerto de encima.

El 17-R se defiende afirmando que ellos no han sido, que el responsable ha sido Populus. Pero, ¿qué van a decir?

Populus ha sido comprada por Adil. Ya no son lo que eran antes; ahora forman parte del sistema y, sin ellos, no habría justicia en el mundo.

Está sobradamente demostrada su eficacia a la hora de detener a asesinos, pederastas y demás gentuza que antes pululaba con impunidad por la faz de la Tierra y que ahora, gracias a ellos, ha desaparecido por completo.

La plataforma ha ofrecido tres opciones: cadena perpetua, pena de muerte o exilio.

Oh, qué casualidad. La humanidad no es tan mala: ha resultado elegida la opción del exilio.

Preguntado Adil al respecto, respondió que ya no somos animales, pero que, claramente, el 17-R está fuera del proceso revolucionario.

También aprovechó para anunciar que el exilio se llevará a cabo en islas desiertas, donde los desterrados deberán buscarse la vida. Una pantalla los invisibilizará, como si nunca hubieran existido.

Los documentos del proceso judicial se han impreso en papel y se conservarán en el archivo del faraón, situado en el castillo del Cerro del Tío Pío, en Madrid, España.

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