¿Os acordáis del mendigo chino asesinado al que encontraron con un carrito de la compra
lleno de oro? Pues la pista del oro me ha traído aquí, a la iglesia dedicada a María Magdalena en Rennes le Château.
Gracias a Dios (sí, yo creo en Dios y al final de esta historia sabréis por qué) por fin conseguí arreglar el traje. Me llevó muchos años de vida hacerlo y pasé mucha fatiga, porque tuve que infiltrarme en laboratorios de tecnología avanzada de máxima seguridad. Pero finalmente, la capa de invisibilidad funciona a la perfección. No lo dije antes, cuando lo de Nexo, pero lo digo ahora.