Como siempre le pasa a los espíritus dispersos, me quedo enganchado a la noticia del asesinato de un mendigo en Nueva York.

Al parecer, se han encontrado con que el ajado y maltrecho carro del mendigo estaba lleno a rebosar de lingotes de oro, tapados con sucias mantas llenas de chinches.Mi ojo clínico de investigador me dice que cuando el oro se mueve… es que algo muy gordo va a pasar.

Intrigado por este hecho tan extraño, en medio de una gran crisis de vivienda y de pobreza en los antiguos Estados Unidos de América, me planteo seriamente cruzar el charco, como se dice aquí, e investigar quién está detrás de este asesinato. Tengo una corazonada, y por qué no confesarlo, también albergo la esperanza de dar con La Red Invisible, la a-estructura del bien, la sociedad secreta más secreta de toda la historia contemporánea, y de la que no se sabe prácticamente nada, salvo que su círculo más externo, el de los artistas, se hacía y se hace llamar Niebla.

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