¿Cómo se gestó Un mundo sin dinero?

El origen de esta obra se encuentra en un relato que Miguel Alda escribió en el año de la caída de Lehman Brothers llamado La Gran Campanada. En este relato, Miguel Alda nos sitúa en un futuro no muy posterior al fin del dinero, donde una periodista acude a entrevistar a un viejecito el día de NocheVieja para que le cuente cómo fue la transición de un mundo con dinero a un mundo sin él, y qué cambios más relevantes experimentó la humanidad en sus formas de vida más cotidiana, como por ejemplo, el fin de un mundo ‘sin prisas’.

Tras escribir El club de los cisnes negros, Miguel Alda y Anaïs Abbot acuerdan que entre esta novela y TempoHistoriadores, es necesaria otra ficción en la que se narre la revolución que llevará a la civilización utópica que alumbre los viajes en el tiempo. Ya que ambos tenían muy claro que la humanidad no podía abarcar retos científicos de este orden y grado, si no solucionaba antes sus problemas de subsistencia material, y si no se había logrado un cierto nivel de desarrollo utópico.

A esta ficción, se le llamó en un primer momento, Un mundo sin dinero, luego, durante muchos años, los autores se refirieron a ella como La revolución invisible, y finalmente, se tomó la decisión de denominarla El año de la abolición del dinero, ya que deseaban que el título describiera sintéticamente lo que el lector iba a encontrar dentro de la novela.

Puesto que la trama de la TempoHistoria, que consistía en aunar bajo un marco coherente los misterios más importantes de la Historia de la humanidad, se presentaba una tarea titánica a nivel de documentación, los autores decidieron dividirse del trabajo de esta forma:

Por un lado, Anaïs Abbot se responsabilizaría del Año de la abolición del dinero y Miguel Alda, de Tempohistoriadores.

A medida que pasaban los años, los autores se obsesionaron con las dos tramas, y nunca terminaban de clausurar las obras. Anaïs Abbot reescribía una y otra vez El año de la abolición del dinero. Miguel Alda se sumergía en la documentación de los misterios, queriendo llegar hasta el fondo del asunto, y mostraba muchas reticencias a la hora de ponerse a escribir. Ambos autores tenían dos metodologías de trabajo muy distintas. Anaïs Abbot escribía muy rápido pero luego se perdía en las re-escrituras y revisiones. Perfeccionando los textos en ciclos, montando y desmontando la novela varias veces, hasta que todas las fases de la abolición del dinero cuadraran. Miguel Alda por su parte, muy reacio a la rescritura y a la revisión constante, escribía lento pero seguro de que lo que iba a escribir ya era permanente.

No obstante, tanto Alda como Abbot contribuían en la ficción de las obras que no coordinaban. La internet del agua, la burbuja de la basura, la rueda de las madres, y textos maravillosos como el final de La Abolición del dinero son ideas y palabras de Miguel Ángel. Por su parte, Anaïs Abbot también invirtió mucho tiempo en estructurar la trama en las fases de la edad de oro, edad de plata, edad mágica oscura, las civilizaciones del olvido, la edad de cristo, edad media, y la historia moderna y contemporánea.

En el año 2023, Anaïs Abbot escribe el primer guión de la Historia Invisible, en la que se enumeran y se ubican, de forma resumida, los misterios de la humanidad más importantes dentro de cada fase. Este guión pudo ser realizado tras un año de conversaciones entre Miguel Alda y Anaïs Abbot, en las que Miguel Alda explicitaba oralmente más de diez años de investigación y Anaïs Abbot tomaba notas, buscaba incoherencias, re-preguntaba, clasificaba las notas, las pasaba a ordenador y construía la base de datos de La TempoHistoria. Gracias a esta sistematización de la información, Anaïs Abbot puede escribir el ensayo La Historia Invisible y Miguel Alda, por su parte, se ve animado a tomar decisiones y a fijar una interpretación final para los misterios, e insertarlos dentro de la trama global, rompiendo así, durante un año, la espiral intelectual de la ramificación.

En el año 2026, Anaïs Abbot se ve obligada a terminar esta etapa de su vida y clausura La abolición del dinero y La Historia Invisible, publicándolas en Archive.org. A partir de aquí, termina la aventura literaria de esta autora, con el fin de poder insertarse en el mercado laboral. Anaïs Abbot tiene, en estos momentos, 49 años. Miguel Alda continuará con TempoHistoriadores y escribiendo otras obras. 2026 es el año que marca el fin de la colaboración intelectual entre ambos autores.

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