—¿Five? ¿Pero que haces aquí, en el siglo XXI? —preguntaron al unísono Andrés y Andrea.

Five dudaba en responder, (como el que sabe que está haciendo algo malo y no quiere que se sepa lo que es), finalmente, mientras agachaba la cabeza, dijo en voz baja:

—No vengo de nuestros años ochenta del siglo xx —respiró profundamente vengo del siglo XXII— sólo quería asegurarme de que estabais bien. Nemo y el Gato me dijeron que no viniera, que os condicionaría…

Unas chicas que se encontraban entre los muchos estudiantes que salían del instituto se señalaron levantando las manos para saludarlos con mucho entusiasmo.

—¡Hola, Andrea!¡ Hola, Andrés! —gritaron un poco para salvar el murmullo estudiantil en la corta distancia que les separaba de ellos y Five.

Andrés y Andrea las saludaron sin comprender tanto entusiasmo.

—¡Ah, claro, troncos, no las conocéis! —se dijo Five para sí golpeándose la frente con la mano— Os presento a Lune y Anicka. Lune está estudiando para ser tempohistoriadora y gracias a ella estoy aquí.

—¡Tempohistoriadora! ¡Increíble! —Andrés expresó una sincera admiración y se quedó mirándola de arriba a abajo. Tenía un aspecto francamente desaliñado. Por su aspecto, sin desmerecer a Emilia Bravo, haría buena pareja con Antoine. Su peinado era una especie de fuente de rizos que le caía a media espalda repleto de tirabuzones hacia todas las direcciones. Su carita era pura sonrisa desde sus ojos castaño rojizo hasta su redondeada barbilla. Five cortó el breve instante de observación añadiendo:— es tu compañera de estudios direccionados en el instituto del siglo XXII y Anicka está en tu clase, Andrea. En el siglo XXII, también. Ahora los dos se quedaron mirando a la otra muchacha la cual, al percatarse, se mostró algo huidiza y escondía disimuladamente su rostro bajo el largo flequillo de su melena rubia, casi blanca. Anicka era muy delgada y extremadamente pálida, al contrario que Lune, que estaba algo rellenita y gozaba de una piel anaranjada,. Five volvió a interrumpir tomando un gesto grave al decir:

—Andrea, Andrés, perdonadme. Quiero que sepáis que lo hice sólo por amor. Ahora que os veo sano y salvos, me quedo más tranquilo pero, en fin…suerte, troncos, la vais a necesitar. Ahora tengo que irme. Me queda la bronca del capitán y a saber de cuantos más, pero tenía que hacerlo. Lo siento, de verdad colegas, nos vemos. Eso…nos vemos.

—Pero Five, cómo te vas a ir y dejarnos así. Explícanos…—Andrea se quedó con la palabra en la boca pues Five se acercó a las chicas. Estas lo consolaron poniéndole sus manos sobre el hombro y los tres se confundieron entre el gentío provocado por las oleadas de estudiantes que iban terminando sus clases.

Alexis y Darío, los últimos en salir del instituto, como era su costumbre, se acercaron a ellos y comenzaron a hablar de SkyBlisters, el videojuego que hacía furor a comienzos de la segunda década del siglo XXI y al que Andrés y Andrea también se habían aficionado mientras pasaban estos días del siglo XXI en casa del escritor. Sin embargo, la mente de nuestros amigos no prestaban mucha atención al nuevo poder de uno de los personajes del videojuego, algo que, en otras circunstancias, les habría parecido interesantísimo; no, esta vez, ambos, en sus pensamientos llegaron a la conclusión de que debían comentárselo al Caballero Negro, a Ernesto, su amigo en los años ochenta del siglo XX y que ahora, ya adulto, era maestre de La Orden de Los Caballeros tímidos…

—¡¡¡NARRADOR!!!

¿Qué pasa, escritor? ¿Llego tarde o qué?

—Que narrador más gracioso tengo. ¿No quedamos que empezaríamos narrando el cuaderno de viaje de Andrea?

Me pareció esta escena más interesante.

Pues si me haces el favor, ¿o dejo las teclas y te las paso a ti?

Tranquilo, faltaría más, allá voy. Que sepa que después de las, digamos, maneras no ortodoxas en las que me ha obligado a narrar por decisión suya las anteriores aventuras de Andrés y Andrea. Lo último que esperaba era alguna tacha por su parte.

—Qué susceptible. Mis disculpas, señor narrador.

No observo susceptibilidad alguna por mi parte. Lo dicho, soy un profesional de la narración. Quiere Andrea en primera persona pues así se hará: Andrea en primera persona:

Cuaderno de viaje a bordo del Nautilus.
Dia uno. Año dos mil doce.

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