No hay nada que poder hacer ya. Estoy aquí con mi desnudo cerebro como billete de entrada. Nada que poder esconder, nada que poder ocultar.
Ni siquiera sé bien si ya he muerto o no…
pero si estoy aquí…
poco me queda.
Ahora me evaluarán,
en este instante eterno,
pesarán mi corazón,
para ver si es puro,
y así conseguir esperar aquí a la eternidad.
Seré aceptado si aporto algo…
por mínimo que sea.
Y si no vulnero nada,
por mínimo que sea.
Será tan subjetiva una decisión tomada por tantas opiniones que el resultado me parece un enigma. No es precisamente en nuestros míseros pecados en lo que se van a fijar aquí. Lo noto, se me está dando entrada. El antivirus biológico me ha comprobado , y en la internet de la vida, mi información aporta y no vulnera el sistema. Se han creado los parámetros de mi realidad, y ahora soy libre y eterno. ¡La copia de mi mente ha sido un éxito! Y mi muerte biológica, algo sin importancia