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Que mi cuñado tenía toda la razón del mundo cuando me tiró del bigote, pero que era yo realmente, que no iba a ser tan subnormal de poner a mi doble en esa situación, sabiendo que todos iban a analizar mi ADN, y La estructura del mal, los primeros.

Que los invisibles me dieron el remedio que usaron con Juan Bautista y con Aaron Swartz y que estuve tres días muerto y que al tercer día resucité, y que mi corazón se volvió puro por completo, a resultas de la transformación alquímica que viví en mi interior durante esos tres días metido en la cueva de los tallos.

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