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Mis padres están como locos con que la Tamara sea madre. Sí, así ya la llamamos todos, es lo más que pueden hacer mis padres para adaptarse a una clase social que no es la suya, esto es, poner el artículo por delante. Se creen muy progres, quizás es porque no sepan que en Argentina, esto es de los más normal. Y en catalán, también, pero ‘mejor no meneallo’.

No es que quiera ser un coñazo, pero los gramáticos cultos españoles, se vuelven locos con este tema. Resulta que si los nombres propios, por el hecho de ser propios, designan inequívocamente a la persona, ¿porqué necesitan un artículo como si fueran vulgares nombres comunes?

A mí a veces es que los lingüistas de este país, sobre todo los más trasnochados que llevan en la universidad la pera de años y que van a las clases con los apuntes amarillos y los usan curso tras curso, como si fuera una camiseta sudada de abanderado de esas de tirantes, que se ponen los manolos para todo, y sobre todo para irse de vacaciones a Benidorm, y el pecho lobo se les sale por el escote y para adornarse más aún se ponen una medalla del niño Jesús, que su mamacita, cuyo nombre se han tatuado en el brazo, les regaló por la comunión, y allá que van ellos a la joyería a que les dé una cadena de oro más grande, ya de adulto, para seguir recordando ese amor tierno maternal de sus madres dándoles el pecho, y luego, más tarde, poniéndoles plantillas devora olor en las zapatillas de deporte, y luego más tarde, recogiendo sus calcetines sudados del suelo, y luego más tarde, cuidando de sus hijos, cuando ellos ya han polinizado a una hembra y esta se ha quedado en cinta, y ha traído otro miembro más a la familia, de la que seguir siendo una esclava.

¿Me he digresionado otra vez? ¿Qué iba diciendo? ¿A qué venía todo esto? Quien tenga poder de análisis sintáctico sabrá que la oración de arriba no está completa, por tanto, es una frase, no una oración. Una frase parrafádica, pero nada de oración.

Ah, sí, a esto precisamente, a que mis padres están como locos con que la Tamara se quede embarazada y les dé un vástago, a ser posible barón y no hembra, para continuar su línea genética, que el abuelo, según ellos, tenía muy buena memoria, y que “las capacidades no se pueden perder, y sobre todo ahora, dice mi madre, que el coeficiente intelectual de la humanidad está bajando por el uso de los móviles“.

Mi madre, como siempre, la pobre mujer, tan preocupada por el coeficiente intelectual. Es una obsesión lo que tiene que no se le quita ni con aguarrás.

Por su parte, La Tamara, está más antimadre que nunca. Dice que la mejor forma de esclavizar a la mujer es a través de la maternidad, que te quita los cinco sentidos ya para siempre, porque debes concentrarlos en un ser dependiente de ti las 24 horas del día.

No para de escuchar testimonios de mujeres muy desengañadas con la maternidad. Algunas se quejan y quieren volver al trabajo lo antes posible. Cada vez que una de sus amigas es madre, viene a casa traumatizada, y me relata cómo le han contado con pelos y señales cómo les habían rajado el coño y los destrozos que les habían hecho ahí abajo. Un día, la pobre, devolvió y todo, como si viniera pedo, de lo mala que se puso. Y es que, en algo le doy la razón a mi madre, la gente no tiene decoro.

He elaborado un decálogo con sus reivindicaciones que publicaré en el siguiente post, porque ya se me ha ido la pinza y este es súper largo. Y después de que, LO VOY A DECIR OTRA VEZ, PORQUE SE ME LLENA LA BOCA DE ORGULLO, sí, después de que (retomo) soy de los MÁS LEIDITO DE UNIVERSO BORG, no quiero aburrir a mi lectores con mis digresiones. JE JE JE

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