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La pija le ha pedido a Shakira que presida una de las mesas del congreso de mierda que ha organizado. Sin embargo, luego ha invitado a todo dios a la cena final del congreso menos a ella. Shakira se lo ha comentado al jefe, Charlie, y este, igual de incompetente que siempre, se ha vuelto a cagar en los pantalones, y se le ha pasado de nuevo el pensamiento de que el cargo le queda grande, “y no quiero que nadie se dé cuenta de ello”, y en ese momento ha pasado La pija delante de él y él le ha dicho, o al menos, así sonaba en su cabeza: oye, Pija, ¿no te sobrará alguna entrada para la cena? No te sobrará… Atención por favor. Análisis de esta frase. En este momento él podría haber dicho, este es mi grupo de investigación, trátalo como se merece, no, no, nooooo, le ha venido a decir: esta es una pringá, pertenece a una clase inferior a la nuestra, y a las pringás se les da las sobras, una invitación como una limosna. Indignante. Luego, El Ambiguo ha dicho que era de comprender si teníamos en cuenta que para La Pija solo había dos clases de personas, los que son profesores titulares y los que no. Y resulta que ahora tenemos todos que ver el mundo como La Pija, por el simple hecho de que ella ocupa un puesto superior en la jerarquía social académica, y tiene poder para presionar a la gente para que haga cosas por ella de gratis. Es un robo de plusvalía a mano armada. Luego, mi amiga Shakira ha tenido que vivir otro capítulo más surrealista si cabe. Ya que aquí, con esta gentuza, la normalidad es un surrealismo puro, esto todo el mundo lo tiene que empezar a asumir. Pues, resulta que La Pija la ha llamado a su despacho y le ha metido la entrada entre las manos, sujetándola con presión, como cuando éramos pequeños y nuestra abuela nos daba cinco pesetejas para que nos compráramos pipas, cuando todos sabíamos que solo había bolsas de quince o de treinta pesetas. En fin. Muy patétito. Shakira por un lado diciendo que no la aceptaba que no iba a ir porque tenía gente en casa, y ella diciéndole poco menos que les dejara la llave y que se acomodaran, ya que ella le había quitado la invitación a otra persona. Ole su coño moreno. O sea, otra vez la misma vaina, cambia tú tus planes, porque yo le he quitado la entrada a la cena del congreso a otra persona, para dártela a ti y ahora tú, hija de puta desagradecida, ¿no me la quieres coger? Ojalá fuera Normando, pero me temo que no. Al final se la ha tenido que quedar pero igualmente no ha ido a la cena. Y así ha ocurrido la historia. Cada uno empujado por sus propios intereses. A La Pija no le importa quedar mal con la becaria precaria de Shakira, aunque lo que esté haciendo con ella sea moralmente reprochable e injusto, solo le importa que le debe un favor eterno a Charlie porque estaba en el tribunal que la convirtió en profesora titular y funcionaria de por vida. Ella, tan mediocre y tan pija, por fin ha conseguido un cargo de tanto prestigio social, ya que el dinero, para ella, nunca ha supuesto un problema. Sobre todo, si cuanto más tienes, menos repartes, como es su caso en particular. Si fuera un ser humano desarrollado espiritualmente, y no una materialista votante del PP, temorosa de que llegue la revolución y le quiten aquello que le ha venido regalado y sin ningún mérito propio, podría haberle pagado la cena de su bolsillo a Shakira y haber evitado hacerle el feo a la pobre chica, pero prefirió guardarse el dinerito rico en su bolsillo, porque al fin y al cabo, Shakira nunca se va a interponer en su camino, ya que está debajo de ella. Pero a Charlie, a Charlie le debe la vida, la fuente de su prestigio social, aquello en lo que está sustentada su apariencia. Por eso sacrificó sus relaciones sociales con la persona a la que le quitó la entrada a la maldita cena de clausura del congreso y se la dio a Shakira. Y a todo esto, ¿quién coño quiere ir a esa puta cena de mierda aburrida? Al final, Shakira tampoco fue a presidir la mesa. Consiguió que La Resultona fuera, Shakira dijo que no podía hacerlo. Y La Resultona, que es la becaria de La Pija, estaba que le botaban las tetas con solo de pensar en poder presidir en un congreso una mesa a pesar de que no fuera doctorada, razón por la cual, La Pija no le había encargado esa misión en la organización del congreso, sino otras menores, atribuibles al ámbito del secretariado. Así que al final, todos contentos, Charlie lavó su moral suplicando como limosna una invitación, La Pija le correspondió dándole la limosna, Shakira aceptó la limosna pero no la empleó, la tiró a la basura, y La Resultona, finalmente, pudo cumplir su sueño: jugar, por un momento, a ser como ellos. Al menos durante los 40 minutos que dura la presidencia de una mesa en un congreso menor, organizado sin recursos, sobre el que no se ha aplicado ninguna evaluación o criterio de selección, todos los que han enviado los papers, han publicado, y usando la mano de obra GRATUITA de los becarios precarios. Y lo mejor de todo, a cambio de nada. Ninguno pensó en los intereses de los demás salvo en tanto en cuanto se interponían en sus intereses propios. Su conducta social no fue regulada por el amor sino por el interés. Y esta gentuza luego sale a la calle, y cuando va a pedir una hipoteca a un banco, o a un hospital, o a cualquier lado, dicen que son profesores de universidad y se supone que todo el mundo les tiene que respetar por ello, porque ellos, dicen, que han estudiado, y porque ellos son superiores intelectualmente a la masa, pero que sepa todo el mundo que ellos son igual de animales que el resto.

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