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Todo lo sólido se desvanece en el aire.

Buenos días a todos, soy Daisy, la gerente del hotel Un Mundo Feliz. Para mí es un placer estar aquí hoy en la pantalla central de vuestra habitación y daros la bienvenida a este maravilloso lugar por el que han pasado grandes dignatarios y celebridades de todo el mundo. Os ruego que se acomoden el casco virtual y me acompañen en esta visita. En ella veréis que Un Mundo Feliz es un hogar cálido y protector, un paraíso terrenal, una puerta de entrada a la gloria bendita que solo los privilegiados de la sociedad pueden atravesar.

Comencemos por el edificio de Un Mundo Feliz: el Golden State. Esta bellísima construcción de estilo Art Déco fue diseñada por el enigmático arquitecto Vlad Dracul, desaparecido, como todos sabemos, al poco tiempo de terminar el proyecto. Tras el crack del veintinueve, el edificio deambuló de acreedor en acreedor hasta que la fundación Un Mundo Feliz lo salvó de una demolición inminente y lo trasladó en grandes bloques de superestructuras desde varias manzanas más abajo hasta aquí, a orillas del Central Park. Como podéis ver, la parte norte del edificio está suspendida sobre las aguas del lago sin llegar a tocarlo. El lago suministra las aguas recreativas del edificio y este, a su vez, las depura formando con él un ciclo natural, agradable, perfecto e infinito. El Golden State fue declarado patrimonio de la humanidad el año pasado y séptima maravilla del siglo XXI por la red.

Visitemos ahora el edificio por dentro. El trabajo arquitectónico de remodelación interior fue llevado a cabo a lo largo de la última década del siglo XX por el polifacético artista Chan Lai Xi, el mago de los espacios, famoso por la integración de arquitectura, ingeniería, tecnología y arte.

Ahora ustedes se encuentran en la primera etapa del proceso de creación de Chan. Estamos en un edificio completamente vacío por dentro, abierto a la luz que entra por las ventanas. Espectacular, ¿verdad? Volvamos al presente. Mirad las paredes, están hechas de ladrillo y cristal dorado, aunque, en las ventanas, se ha conservado el estilo que tenían en 1929. Ahora hemos subido a la planta cuarenta para ver, en plano picado, el interior del edificio. Del techo del edificio, cuelga una enorme súper-estructura en forma de embudo invertido (la influencia de Marcel Duchamp es más que evidente en la concepción de esta idea). Como podéis observar, la parte alargada del embudo está hecha con cubos de colores de diferente tamaño que se sostienen unos sobre otros. Nuestros clientes suelen decir que es como una torre enorme de cajas de zapatos de colores, irregular, sostenida en el aire y que da la sensación de que está a punto de caer. De hecho, si la miráis fijamente mucho tiempo, parece que está flotando. Y es que verdaderamente lo está.

La base del embudo está formada por la gran cúpula, debajo de la cual se encuentra el hall y la recepción del hotel, que es por donde habéis entrado. Desde el centro de la recepción, levantando la vista, se puede ver el interior del cilindro de cubos de colores; al hacerlo, el cliente descubre que el agua que cae sobre la cúpula viene del pequeño Iguazú, la obra cumbre del Golden State, nuestro orgullo más notorio y premiado, una joya de la arquitectura naturalista.

La cascada El Pequeño Iguazú comienza en la última planta del centro comercial, cae en libre descenso y se interrumpe en la gran cúpula acristalada del hall, por donde resbala plácidamente, rodeando todo el espacio vital de este panteón de tránsito de huéspedes. Dicen nuestros clientes que, cuando miran hacia las paredes, tienen la sensación de que estas son de agua, y eso es porque las paredes del hall fueron hechas con un material indetectable para el ojo humano y que, según la leyenda urbana, proviene del área 51.

Una vez que el agua cae sobre la cúpula, se disemina en miles de conductos que van a parar a las piscinas de roca de vuestras habitaciones, que están situadas por debajo del hall principal. En el Panteón o hall se encuentra, además de la recepción, el restaurante Maxim’s, donde tendréis la oportunidad de paladear todas las gastronomías del mundo cocinadas por los mejores chefs del momento acompañadas de la música que elijáis.

La cascada el Pequeño Iguazú comienza en la planta jardín. Demos un paseo por ella. Aquí hay árboles de hasta cuatro metros de largo, hermosos jardines colgantes y una gran piscina de suelo transparente en la que, una vez más, según nuestros queridos huéspedes, uno puede llegar a experimentar la sensación de estar volando.

Debajo de la planta jardín, se encuentra el gran centro comercial, un gran corazón de agua rodeado de salones dedicados al cultivo del cuerpo y de la mente. Los colores de los cubos del centro comercial se corresponden con el tipo de actividad que en ellos se desarrolla. Los cubos flotantes celeste-cielo son para las tiendas; los malva-horizonte, para los servicios; los verde-amanecer, para el descanso, y los azul-cielo estrellado, para el ocio. Para moveros de un cubo a otro, podéis usar las escaleras automáticas transparentes de dura metacrilato y también los ascensores de cristal tintado; subid, bajad o moveos horizontalmente que nunca perderéis de vista la cascada.

En los cubos azul-cielo estrellado, podréis visitar, a cualquier hora del día, nuestro cine holo-pixel (único hasta ahora en el mundo), y también nuestro magnífico teatro, donde la oferta cultural siempre será de carácter privado y a la carta, como lo era el restaurante Maxim’s. También en este color se encuentra el casino de Un Mundo Feliz, conocido en el mundo entero por su sistema on-line de premios. Las Vegas, Nebraska, Montecarlo y Marbella, ¡hagan juego, señores, en la mesa del mundo que deseen y disfruten de la generosa cuantía de sus premios! En el caso de que jugar no sea de vuestro agrado, en los cubos flotantes verde-amanecer, se encuentra nuestra magnífica biblioteca, una pequeña réplica de la nueva biblioteca de Alejandría y, de la cual podemos presumir abiertamente, ya que es la biblioteca privada con mayor número de volúmenes digitalizados de todo el mundo. Automatizada por completo, en cualquier terminal de sus doscientas mesas audio-aisladas, recibirán ebooks o copias impresas del documento solicitado.

También dentro del sector verde-amanecer, podéis asistir al pabellón de conciertos, escondido debajo de la planta Jardín. Cuando un evento musical tiene lugar en Un Mundo Feliz, el Pequeño Iguazú se cierra y, del techo de la planta jardín, se descuelga un gran escenario con sus sillas-columpio desde las que escucharéis, mecidos en el aire, a las orquestas más prestigiosas del mundo.

Aparte de esto, en los cubos de verde-amanecer se brinda homenaje a la palabra relax. Todos ellos conforman un gran templo de masajes, con piscinas terapeúticas, baños romanos, turcos y árabes, y centros de estilo y estética que colmarán con creces vuestros deseos.

Para mover el cuerpo, os recomiendo que visitéis los cubos malva horizonte. La atracción más reseñable de esta espléndida zona dedicada al deporte es nuestra pista de grafeno Hologram Footing en 3-D, que se extiende a lo largo todos los cubos de este color. ¿Bosques de la Selva Negra? ¿Campos de flores en Holanda? ¿Puesta de sol en El Cañón del Colorado? Si no encontráis el paisaje deseado en nuestra base de datos, por favor, no dudéis en pedirlo. Además, tenemos New Three-Senses Tecnology, con lo que al correr por los campos de flores de Holanda, sentiréis el suave viento acariciando la piel y el olor de sus variadas flores.

Unas plantas más abajo, se encuentran los cubos flotantes celeste cielo, dedicados a las compras. En estos cubos, queda representada una exclusiva selección de las marcas más lujosas del mercado actual. Os recomiendo muy especialmente la tienda High Tecnology, donde podréis adquirir el último grito en productos de tecnología antes, incluso, de su salida al mercado. Bajo los cubos azul-celeste, está el hall. Y bajo él, con el recogimiento y la discreción que se requiere, podréis encontrar una capilla protestante, otra católica, la sinagoga y la mezquita. El padre católico George se encarga de coordinar los servicios religiosos solicitados y se ocupará también de buscar asesoramiento en el caso de que practiquéis cualquier otra religión o filosofía del hombre. También debajo del hall, como ya os he mencionado, se ubican sus habitaciones. Ya se habrán percatado de que la ambientación de las mismas ha pretendido recrear vuestros gustos personales en la medida en que nos ha sido posible, aunque respetando siempre, cómo no, los más firmes principios de la antigua ciencia del Fen-Sui.

La pantalla-mural integrada en la pared central de vuestro salón es un centro audiovisual de ocio: multipantallas, juegos, paquetes de lujo de televisión por cable, etc. También se puede usar como pizarra táctil si deseáis realizar alguna reunión privada. Esta pantalla-mural es, además, vuestro centro de comunicación automático con el servicio de habitaciones del hotel. Basta con pasar por delante de ella, al levantarse por la mañana, para que comiencen los protocolos ya predeterminados de atención personalizada. En exactamente cinco minutos, aparecerá en la bandeja de entrada, el desayuno recién hecho, la prensa diaria, revistas y el resto de pedidos que hayáis solicitado; después, se preparará el baño, la ducha o la sauna, y las cadenas de música elegidas como favoritas empezarán a sonar justamente a la hora programada para ello. Para respetar al máximo vuestra intimidad, antes de comunicarnos con vosotros por este medio, escucharéis primero el himno de la alegría.

Y, ya, para terminar, solo me queda informaros de algunos detalles sobre la comunicación con el exterior. Tendrán acceso a internet sólo por prescripción facultativa. Su salud mental es lo primero. Lo cual me da pie a mostraros las imágenes de la zona dedicada a la salud mental de Un Mundo Feliz. Nuestro hospital ocupa diez plantas, desde la planta jardín hasta la azotea del edificio. Estas plantas son circulares y están dispuestas en torno a un gran núcleo vacío de aire situado en el centro, y que, gracias al gran tragaluz de la azotea, alimenta de luz todas las dependencias situadas alrededor de él. Desde las barandillas de todas las plantas, se puede ver el gran jardín y el lago piscina.

Esta zona está concebida para ayudar al paciente a potenciar su equilibrio mental y a incentivar sus ganas de vivir. Aquí somos conscientes de las grandes presiones a las que vuestra mente ha sido sometida, nos hacemos cargo del estrés que os ha generado la toma de decisiones de gran envergadura y calado para la situación mundial, y, comprendemos, por tanto, perfectamente, vuestra necesidad de volver a tener la mente funcionando al cien por cien. Contad con nosotros para ello. Huelga decir que todos los facultativos, tanto en el terreno de la psicología como en el de la psiquiatría, son de demostrada competencia profesional y reconocimiento mundial.

Aquí termina la carta de servicios de este lugar tan especial. Muchísimas gracias por vuestra paciencia, estoy a su entera disposición las veinticuatro horas del día. Y, recordad, nosotros solo habremos hecho bien nuestro trabajo cuando vuestra estancia aquí haya sido una experiencia absolutamente imposible de olvidar.

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