Blog

6-conspiracion-black-swan-portada-libro-novela-universo-borg

–Ay va, chaval, qué chulo, ¿no? ¿Dónde te lo has comprado?

–He dado con una tienda nueva que se llama La viuda reciclada, y la ropa es literal, tía, el último pito. Tú tampoco vas nada mal, ¿eh?

–Me lo ha pillado Alejo, es de ceniza del mar morado, la usan para aguantar altas temperaturas. Yo le he puesto los encajes, imitan nodos de internet, por eso los he puesto de verde oscuro. Sexy, ¿no?

–¡Valeria! Un beso. ¡Ah, hola, Beatrix! Guay, es la fiesta gótica más de todas, pero, oye, ¿cuándo va a venir?

–Bono, tío, no me la agobies, cuando venga, ha venido, ¿vale? Es una niña. Es mi amiga y es laquieropuntocom.

–¿Vendrá volando?

–¿Te quieres quedar sin tus diez pendientes de una vez? Te los quito sin abrirlos, te lo advierto.

–Tranqui, tía.

–Os he explicado ya que todos esos rollos que cuentan de los vampiros son mentira. Se mueven muy rápido cuando no hay luz, tienen una capacidad cuántica en el coco desarrollada. No metabolizan la comida del estómago a la sangre, toman los nutrientes de la sangre de los demás, por eso siempre tienen ese aspecto enfermizo cuando hay luz, porque la gente tiene la sangre hecha una mierda. De ti, con lo chupao que estás, no sacaría nada bueno.

–¡Ja, ja, ja!

–¿Te ha hecho gracia, Beatrix? Pues, de ti, sólo sacaría grasa. Me piro.

–Capullo.

–No le hagas caso, es que le gustas.

–¿Qué dices?

–Me lo contó Benjamín, chateando.

–Valeria, ¿me presentas a ese larguirucho tuyo? ¿Dónde está?

–Al lado tuyo, Mariet, sentado en el sofá. Es muy tímido. No se decide a quitarse el traje mimético. (Toma, tírale el azúcar, así lo veras y de paso a ver si se anima).

–¡Ja,ja,ja!

–¿Qué pasa? ¿Dónde está?

–No pasa nada, Mariet, lo ha esquivado. Se ha quitado y me ha mandado a mí un poco lejos. Graciosilla, me ha dicho.

–¡Hostia! Me ha parecido escuchar: “Perdona, Mariet, no va por ti.”

–Sí, es muy educado mi Alejo.

–¿No viene la…?

–¡Zacarías, me estáis agobiando! Si no viene, por algo será. Estoy segura que no se perdería mi cumpleaños por nada del mundo. ¿Te gusta mi pintura, Beatrix?

–Te lo iba a decir, Valeria, es una pasada, ¿también te la ha traído Alejo?

–Es hindú, el tercer ojo, de un amigo de Miguel Ángel que tiene unas manos… ¡Miguel Ángel! ¡Con lo de Anicka no me he acordado! ¡ Nos vamos a perder su número de magia en mi honor!

–Ah, oye, Valeria, ese tal Miguel Ángel del que me hablas… ¿Seguro que no es Jesucristo? No, ¿verdad? Es que a mí me impone conocerlo.

–Que no, Beatrix, todo el mundo se ha tragado la bola, pero a mí no me camela. Eso sí, lo sabe todo. Me contó una cosa de Alejo, qué fuerte, tía, pero ya te contaré… ¡EH! ¡MALAS PINTAS! ¡Nos vamos todos para el hall a ver un número de magia! ¡Recordad, si os pregunta una tía rubia, estáis aquí todos esperando a vuestro profesor para concertar una terapia de grupo para jóvenes conflictivos!

–¡Valeria, para! ¡Parad! Ahí hay un montón de pasma y los bomberos están poniéndose el traje ignífugo, el hall está ardiendo. Están mandando a la gente de las habitaciones por las escaleras de emergencia, pero las escaleras se cortan diez plantas más abajo y no pueden salir, la poli no atiende a razones y no dejan a la gente salir de las escaleras. ¡Se está formando un pifostio del copón!

–¿Has fumao, Bruno?

– Un canuto, Valeria, pero si no me creéis, asomaros y verlo por vosotros mismos.

–¿?

–¿Los veis? En los ascensores, la pasma y los bomberos, y, en las escaleras de emergencia, a derecha e izquierda, los polis controlando.

–¿Esa qué poli es? ¿Los SWAT?

–No, Beatrix, esos no son ni polis, ni bomberos. ¿Les ves la banderita? Esos vienen a matarme, tal y como nos advirtió Miguel Ángel. Hay una escalera independiente que accede a la capilla y, desde la planta de la capilla, hay otra que accede al hall, ¡seguidme!

[…]

–Perfecto, Valeria, ya estamos aquí, pero la escalera que nos lleva al hall está ardiendo también. Se nos ha chafao el plan.

–¿Qué vas a hacer? ¿Te vas a refugiar en sagrado?

–¡No digas tonterías, Bono! ¡Déjame pensar!

–¿Y tu traje?

–¡Eso es! Ceniza del mar morado. Gracias, Beatrix.

–¡Qué muerte más poética! Quemada viva como las brujas en el medievo por la inquisición.

–Que te jodan, Zacarías. Tengo que huir. Voy a atravesar el fuego. Ciao.

–¿Valeria? ¿Valeria?