11-S: la editorial

Un grupo de amigos de toda la vida montamos una editorial pequeña, por placer, popr amor al arte, por tener algo en común que nos permitiera seguir cultivando nuestra amistad.

Un día nos llegó un encargo extraño. Fue nuestro primer y último trabajo remunerado.

Un pelirrojo, con zapatos de charol, nos pidió que escribiéramos un relato sobre un avión secuestrado, una historia de héroes y villanos.

La ocasión la pintan calva. A cuatro manos, escribimos el relato en una casa rural, una noche de semana santa, mientras nuestros hijos dormían.

Se nos ocurrió que los viajeros se revleaban contra los secuestradores y conseguían finalmente sobrevivir.

El hombre pelirrojo que sí a todo menos al final.

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